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LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER CRECE EN EL ESTADO MÁS SEGURO DEL PAÍS

  • Tan solo en los primeros nueve meses del año, cada siete horas una mujer interponía una denuncia o ingresaba a un nosocomio, a consecuencia de las lesiones sufridas.

Redacción/Sol Yucatán

A pesar de que el gobierno anda presumiendo en el país que Yucatán es uno de los estados más seguros del país, es uno de los más violentos, en especial, en cuestión de género, pues tan solo en los primeros nueve meses del año, cada siete horas una mujer interponía una denuncia o ingresaba a un nosocomio, a consecuencia de las lesiones sufridas.

Lo peor de todo, la discriminación de género que propagada el gobernador Mauricio Vila Dosal ha provocado a lo largo de su administración un aumento a la violencia en contra de las mujeres, pues tan solo una de cada cuatro casadas ha sufrido lesiones físicas a lo largo de su matrimonio.

La Secretaría de Gobernación reveló que de enero a septiembre, en el Estado se han registrado 809 presuntos delitos de violencia familiar, es decir, cada ocho horas, una mujer acudía al Ministerio Público para interponer una denuncia penal.

Con base a la Información sobre violencia contra las mujeres, hasta el tercer trimestre del año, en la entidad fueron 35.4 presuntos delitos por cada 100 mil habitantes.

Por su parte, la Secretaría de Salud federal abundó que hasta la primera semana de octubre pasado, a las clínicas y hospitales del Estado ingresaron 174 personas por las lesiones derivadas de la “Violencia intrafamiliar”.

Del total de casos, 17 eran hombres, el 9.8 por ciento, y 157 mujeres, el 90.2 porcentual, por lo que es marcada la diferencia de género.

El Movimiento Feminista en el Estado reveló que de acuerdo con los resultados Panorama de Violencia contra las Mujeres en Yucatán, algunas pudieron haber experimentado al menos dos de los cuatro tipos de agresiones.

Asimismo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los incidentes de violencia emocional consisten en agresiones como insultos, amenazas, intimidaciones que, aunque no inciden de forma directa en el cuerpo de la mujer.

Sin embargo, le ocasionan daños progresivos a su desarrollo mental, al afectarla psicológicamente.

De acuerdo con la estadística proporcionada, son las de mayor presencia en el ámbito privado y la padecen a lo largo de su relación el 85.5 por ciento de las féminas.

Asimismo, entre las más serias agresiones se tienen las amenazas de muerte por parte del cónyuge o pareja contra la mujer, los hijos o contra él mismo, valiéndose de armas u otros objetos que los hacen potencialmente letales.

Hoy en día hay dos tipos de agresiones se concentran en dominar a la mujer mediante el sometimiento de su cuerpo: la física y la sexual.

La más visible es la agresión física, la primera ante la evidencia del daño, ya sea leve o grave, en el cuerpo femenino.

La intensidad o manifestación varía desde un pellizco hasta alguna acción que le ocasione la muerte.

Esta violencia puede ser ejercida incluso con objetos y la padecen el 25.8 por ciento de las mujeres casadas o unidas a lo largo de su relación.

Los eventos de violencia sexual son aquellos que afectan físicamente en contra de la mujer, por medio de exigencias a tener algún tipo de relación sexual, y su expresión más evidente es la violación, aunque es la menos común.

Incluso, hoy en día, el 11.2 por ciento dicen haberla sufrido a lo largo de su relación, reveló dicho organismo no gubernamental.

Mientras que la violencia económica en el ámbito privado tiene manifestaciones diversas, al presentarse como omisiones de las necesidades más básicas de una familia, las cuales son: alimentación, salud y educación, hasta el robo y, en general, todo tipo de actos fraudulentos de los bienes familiares.

VIOLENCIA SIMBÓLICA

En Yucatán aumenta considerable de las agresiones de género debido a la violencia simbólica y legitimada prevalece, la cual aplicada por la ciudadanía en general, afirmó la especialista de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Rocío Quintal López.

Asimismo, advirtió que “se trata de un problema prácticamente invisible (subliminal) pero legal”, y lo peor de todo, solapada al ser considerada como “algo normal”.

Mencionó el caso de las mujeres que se ven obligadas a aceptar la violencia porque no pueden mantener solas a los hijos, y las que la toleran por estar acostumbradas a ella desde pequeñas y en su propio hogar.

“La violencia simbólica es un concepto complejo, ya que se trata de una esa violencia que está en nuestra sociedad invisibilizada, es sutil, y lo peor de todo, también legitimada”, acotó.

Aclaró que el término lo acuñó el sociólogo Pierre Bourdieu, y “precisamente es simbólica porque está en nuestra sociedad aceptada como algo natural”.

Ejemplificó el caso de la campaña de una cervecería que, entre muchas otras, era un espectacular. Y donde pasaban tres mujeres (una rubia, una morena y una trigueña) y encima de ellas está la palabra “buffet” y al lado se lee “Es fácil ser hombre”.

Reprobó el mensaje al establecer que “las mujeres que están ahí son como un buffet, que no tienes que elegir entre una y otra porque son intercambiables”.

“Nadie se asusta, nadie se asombra. Los niños, los adultos, los ancianos, pueden verla porque nadie la considera violencia y, sin embargo, es una manera de construir la figura de la mujer, de cosificarla, volverla objeto, todas son iguales”, subrayó la investigadora de la Unidad Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales “Dr Hideyo Noguchi” de la UADY.

En torno al texto en cuestión estableció que “tú como hombre es fácil ser hombre, no tienes que elegir, las mujeres están para ti”.

“Esa es la violencia simbólica, la cual abona al terreno de la violencia contra las mujeres y que, sin embargo, está allí expuesta, que la hemos naturalizado, y nadie dice: esto está mal”, abundó durante la entrevista concedida.

ESTADÍSTICA

Quintal López aseveró que la violencia hacia la mujer está en todas partes, pero de acuerdo con la estadística, “es en el hogar el sitio más inseguro para todas ellas”.

Remarcó que más del 60 por ciento del total de la violencia que se registra ocurre en la propia casa, seguido de la calle y el trabajo, entre otros sitios.

Estableció que Yucatán está por encima del promedio de los 10 estados más violentos del país, junto con Jalisco, la Ciudad de México y Coahuila, entre otros.

La estudiosa agregó que por cada nueve mujeres que tienen violencia, hay un hombre que la vive, principalmente menores de edad y senescentes.

En México, el 61 por ciento de todas las mujeres mexicanas fueron víctimas de violencia en algún momento de nuestra vida, ya sea física, psicológica, sexual, económica, discriminación y, en el peor y más dramático de los casos, feminicidio.

“La sufren a manos de su pareja, su esposo y sus exnovios”, aseveró por lo que recomendó a las mujeres que primeramente reconozcan las señales de cuándo están viviendo violencia, agregó.

Abundó que “no hay manera de salir de la violencia si primero no reconoces que la estás viviendo”.

BUEN INICIO…

La especialista comentó que todas las relaciones comienzan con historias de amor, y conforme avanza aparece la violencia, y en el peor de los casos, la muerte.

Recomendó a la mujer a estar mejor preparada para evitar la violencia, al mismo tiempo deben de eliminar el “vivir con él solo…”, ya que de esta manera tendrá una vida más saludable.

Muchas mujeres aceptan la violencia intrafamiliar, y acepta la agresión como algo normal, bajo la excusa de que “sólo me empujó”, “sólo me gritó”, “sólo no regresó a la casa con la quincena y no tuve para la comida”, “sólo me descalificó”, “sólo hizo un chiste”…

Enfatizó que al permitir la violencia, “es como el aire que se filtra por una ventana: entró un poquito y va tomando dimensiones cada vez mayores, por lo que nunca va a disminuir por sí sola

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