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ANOMALÍAS EN DOS BOCAS

LAS BARRERAS DE BARRERA

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  • Las anomalías de sus cuentas son tan evidentes y saltan a simple vista, que hasta un fiscal anticorrupción de mediana capacidad, que además tampoco es su amigo, no tendrá una sola dificultad para iniciarle los procesos necesarios y traerlo de donde se esconda.
  • Renan Barrera es ahijado político de Luis Correa Mena, polémico personaje que hizo su carrera dentro del PAN bajo el cobijo de haber sido hijo del primer edil opositor de Mérida, Víctor Correa Rachó.

Santiago Alamilla Bazán

Todos los que leemos de política en Yucatán, pudimos advertir desde el inicio, que el barco de las intenciones electorales de Renan Barrera no llegaría a buen puerto en su afán de ser Gobernador del Estado.

No fue solamente su falta de oficio político lo que debió desplegar las banderas rojas, sino que también el hecho que después de tantos años de estar al frente del municipio que representa prácticamente la mitad del electorado yucateco, resultara ser un completo desconocido entre las otras 105  demarcaciones que componen la entidad yucatanense, y que, de entre quienes lo conocen, una parte importante no tiene una buena imagen de él.

Renan Barrera es ahijado político de Luis Correa Mena, polémico personaje que hizo su carrera dentro del PAN bajo el cobijo de haber sido hijo del primer edil opositor de Mérida, Víctor Correa Rachó, pero que su luz propia no le alcanzó más que para ser alcalde en una concertacesión después de haber perdido las elecciones contra el priísta Orlando Paredes Lara, allá por los tiempos de Salinas de Gortari. El caso de Correa Mena sirvió mucho tiempo como ejemplo de la democracia interna del PAN, cuando existía, al haber perdido una elección interna siendo él candidato único, es decir que perdió contra sí mismo al decidir los consejeros por mayoría, que a pesar de ser una sola persona inscrita, no contaba con la simpatía para abanderar a Acción Nacional en su intento por ser alcalde de Mérida por segunda vez.

Barrera llega a la presidencia municipal después de haber sido diputado del cuarto distrito local; mediante una negociación con Salvador Vitelli Macías, quien gozaba en ese momento, de mucho más popularidad entre los panistas, pero quien hizo labor de sacrificio para impedir la llegada a la candidatura de la ex senadora y ex secretaria de la Sedesol, Beatriz Zavala, quien a pesar de haber sido derrotada por la priísta Angélica Araujo dos años antes, insistía en volver a perder en las elecciones de 2012. Ante esta situación y la terquedad de Barrera Concha, Vitelli Macías decide retirar su postulación para que sea un solo aspirante interno el que enfrentara a Zavala Peniche, perdedora a la postre de la contienda panista, lo que permitió que Renán llegara a su primer periodo en la presidencia municipal en 2012. De este acuerdo, ya no quedó nada, los celos y falta de oficio desintegraron esa alianza que provocó que Barrera no fuera considerado para ningún cargo en el periodo 2015-2018, debilitando su posición, tanto en el gobierno municipal, como en la estructura del partido.

Para su segundo y tercer periodo, el aprendizaje de haber quedado fuera del tablero, le incentivó el apetito comercial, iniciando una escalada en la asignación de contratos a sobreprecio, y designación de empresas fantasma para hacerse de recursos con miras al fortalecimiento de su hacienda personal, y una eventual campaña a la gubernatura.

El descontento de los ciudadanos con respecto a su gestión ha estado creciendo de manera exponencial, el abandono de los servicios públicos, en especial los básicos, han hecho que la mayoría de los ciudadanos de Mérida esté descontento con su actuación.

Renan Barrera en 2012 obtuvo 201 mil votos, casi 48% de la votación, pero en 2018 ganó con 211 mil votos, el 44.5% y en 2021 obtuvo apenas 163 mil sufragios, el 44.3% de la votación. A pesar de ser un alcalde de mayor minoría, no ha sabido, ni tenido, ni el talento ni el oficio político para revertir esta tendencia hacia la baja.

Muy probablemente la estrechez y opacidad de su tutor le impidieron entender que su posición implicaba una agresiva búsqueda de alianzas internas y externas, para fortalecer tanto la calidad de su gobierno, como sus aspiraciones futuras.

Adicionalmente, sus enfrentamientos constantes con el Gobernador del Estado, lo automarginaron del proyecto de éste, quedando completamente rezagado y borrado de una eventual sucesión.

Barrera, junto con su padrino y su equipo, no fueron capaces de leer esta situación dedicándose a dinamitar acuerdos en vez de ser activo participante de las sumas con otros grupos, resultando que lo están dejando solo en el tristemente famoso y casi desierto “equipo Yucatán”  del que después de resultar ungido en el opaco proceso interno que se llevó a cabo, las desbandadas y los brazos caídos se ven todos los días, pero a pesar de esto, el munícipe se dedica sin recato, a atacar y denostar a todos los que se van, sin poder leer el tablero que tiene al frente desde el día uno de su segundo periodo, y que le impide hacer labor política para afianzar a los que aún le quedan.

Como se ven las cosas, las elecciones de 2024 serán un capítulo más de las batallas desiguales entre los equipos de Luis Correa y Patricio Patrón, donde el altote ha salido siempre victorioso, por lo que de resultar Huacho el abanderado de PT-Verde-morena, los patricistas le recetarán una derrota más a los correístas.

Ese no es el problema real de Renán, lo será el panorama legal en el que se verá envuelto, después de perder las elecciones y quedarse sin fuero, con un Congreso que le será adverso aún con mayoría panista, un gobernador que no le deberá ni el saludo, y en caso de que se concrete una verdadera alianza opositora, un ayuntamiento de coalición formado por todos aquellos a los que hizo a un lado en su torpe carrera política.

 Las anomalías de sus cuentas son tan evidentes y saltan a simple vista, que hasta un fiscal anticorrupción de mediana capacidad, que además tampoco es su amigo, no tendrá una sola dificultad para iniciarle los procesos necesarios y traerlo de donde se esconda.

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