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EDITORIAL

 

Las mentiras de las mentiras

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  • Cuando una cifra maquillada comienza abajo y termina convertida en discurso de gobierno

Por Rebeca Aguilar Estrella

Las mentiras en política tienen una característica extraordinaria: casi nunca caminan solas, una mentira necesita otra que la sostenga, después otra que la explique y finalmente una más que la convierta en discurso oficial y cuando suficientes funcionarios repiten la misma historia, llega un momento en que ya nadie dentro del gobierno se pregunta si es cierta, simplemente la repiten.

Eso parece estar ocurriendo con la supuesta hazaña recaudatoria del Gobierno de Yucatán, primero apareció Mario Can Marín, director de la Agencia de Administración Fiscal de Yucatán, presumiendo que durante el primer semestre de 2026 la recaudación de impuestos estatales había crecido más de 19 por ciento.

Después la narrativa escaló. El secretario de Administración y Finanzas, Juan Gabriel Sánchez Álvarez, también comenzó a presumir la fortaleza de los ingresos propios, la eficiencia recaudatoria y las buenas condiciones financieras del Estado, es más, hasta se atribuyó el éxito por su estrategia de descentralización de ventanillas únicas móviles, por esa razón el éxito alcanzado y, finalmente, estas cifras terminan alimentando el discurso del gobernador Joaquín Díaz Mena sobre finanzas sanas, mayor recaudación y capacidad financiera.

Así se fabrica una verdad oficial: uno pone el número, otro construye la explicación, otro la valida y, finalmente, el gobernador la repite.

El problema es que cuando uno abre los documentos financieros del propio Gobierno, la historia comienza a desmoronarse. La mentira perfecta es aquella que utiliza números verdaderos, aquí nadie necesita inventar el 19 por ciento, ese es precisamente el problema, la cifra puede ser correcta.

Lo engañoso es pretender hacernos creer que ese crecimiento demuestra, por sí mismo, una extraordinaria eficiencia de la administración tributaria. Porque existe una pequeña información que Mario Can y el Secretario de Finanzas parecen olvidar cuando hablan frente a los medios: El propio Gobierno había presupuestado recaudar casi 17 por ciento más en impuestos durante 2026.

En 2025 se presupuestaron aproximadamente 4 mil 459 millones de pesos por impuestos estatales, para 2026 la cifra aumentó hasta aproximadamente 5 mil 215 millones, son cerca de 756 millones de pesos adicionales, un crecimiento de casi 17 por ciento. Entonces resulta inevitable preguntar:

Sí, antes de comenzar 2026 ya habían calculado que recaudarían casi 17 por ciento más. ¿Por qué ahora presentan un crecimiento de 19 por ciento como una extraordinaria hazaña administrativa? ¿Dónde está el milagro? ¿Dónde está la eficiencia extraordinaria? ¿Dónde está la estrategia revolucionaria de Mario Can?

Porque hasta ahora lo único extraordinario parece ser la capacidad para convertir una decisión de política fiscal en una campaña de autopromoción.

El elefante de 731 millones que nadie quiere mirar, la historia se vuelve todavía más incómoda. En 2025 se presupuestaron aproximadamente 3 mil 138 millones de pesos provenientes del impuesto sobre nóminas.

Para 2026: 3 mil 869 millones, la diferencia ronda los 731 millones de pesos, más de 23 por ciento de incremento.

Y aquí aparece el dato que desnuda buena parte del discurso oficial: de los aproximadamente 756 millones de pesos adicionales que el Gobierno proyectó obtener por impuestos en 2026, alrededor de 731 millones corresponden solamente al incremento esperado del impuesto sobre nóminas.

Hagamos la cuenta que aparentemente nadie quiere hacer: 731 de 756 millones.

Prácticamente 97 de cada 100 pesos del incremento presupuestado, entonces quizás el gran secreto de la sofisticada estrategia recaudatoria no estaba escondido dentro de un poderoso algoritmo de la AAFY.

Estaba frente a nuestras narices: Cobrar más, cobrar más y después presumir que recaudaste mejor, hay que reconocer que políticamente es una estrategia maravillosa.

Primero aumentas la carga tributaria, después creas nuevas fuentes de recaudación, luego recibes naturalmente más dinero y finalmente convocas a los medios para explicar que los mayores ingresos son producto de tu eficiencia.

El ciudadano pone el dinero, el empresario paga más, el Gobierno se queda con la recaudación y el funcionario se queda con el mérito. Negocio redondo.

Sería como aumentar 20 por ciento el precio de los tacos y después presumir que el puesto es administrado por un genio porque aumentaron los ingresos.

Antes habría que saber cuántos tacos vendió y cuánto del incremento simplemente provino de haberlos cobrado más caros, eso es exactamente lo que Mario Can no ha explicado y eso es exactamente lo que el Secretario de Finanzas debería explicar antes de seguir celebrando.

Porque también aparecieron nuevos impuestos. En 2026 no solamente cambió la recaudación existente, también aparecieron nuevas fuentes, entre ellas, el impuesto de 1.5 por ciento sobre las tarifas efectivamente cobradas por las empresas de redes de transporte, del cual el Gobierno proyectó recaudar alrededor de 50 millones de pesos durante el año.

Ese dinero no existía en la comparación de 2025, ahora sí y, por una cuestión elemental de matemáticas, todo peso proveniente de un impuesto nuevo aumenta la recaudación respecto del año anterior.

Pero cobrar un impuesto que antes no existía no constituye una proeza recaudatoria.

Se llama: Cobrar un impuesto nuevo, no hace falta una conferencia de prensa para entenderlo.

El 19 por ciento que comienza a hacerse pequeño, los estados financieros del propio Gobierno reportan aproximadamente 2 mil 647 millones de pesos recaudados en impuestos durante el primer semestre de 2026.

Si tomamos como referencia el crecimiento cercano al 19 por ciento que presume Mario Can, el incremento respecto del mismo periodo de 2025 ronda los 423 millones de pesos.

Ahora viene la parte divertida: para todo 2026, la Ley de Ingresos contempla aproximadamente 5 mil 215 millones de pesos de impuestos y, al terminar junio, llevaban 2 mil 647 millones, eso representa aproximadamente 50.8 por ciento de la meta anual, habiendo transcurrido 50 por ciento del año. Extraordinario, van prácticamente donde habían calculado que estarían, pero nos lo presentan como si Mario Can hubiera descubierto petróleo debajo de las oficinas de la AAFY.

Entonces apareció el Secretario, aquí es donde una cifra deja de ser una declaración aislada y comienza a convertirse en una narrativa de gobierno, porque Mario Can puede intentar vender su éxito administrativo, es comprensible, lo verdaderamente preocupante comienza cuando el responsable de las finanzas públicas del Estado recoge esa narrativa y la convierte en argumento de fortaleza financiera.

El secretario Juan Gabriel Sánchez Álvarez conoce perfectamente la Ley de Ingresos (eso esperaríamos).

Conoce cuánto se presupuestó para 2025, conoce cuánto se presupuestó para 2026, conoce cuánto debía aportar el impuesto sobre nóminas, conoce los nuevos gravámenes, conoce los derechos, conoce los aprovechamientos, conoce las participaciones y conoce perfectamente la diferencia entre: Recaudar más y ser más eficiente recaudando, por eso resulta todavía más difícil aceptar que la explicación pública se quede simplemente en presumir porcentajes.

Mario Can puede contar una historia, pero el Secretario tiene la obligación de contar toda la historia y después la mentira toca la puerta del gobernador y aquí llegamos al punto verdaderamente delicado, porque tarde o temprano estas cifras llegan al escritorio del gobernador Joaquín Díaz Mena y entonces existen solamente dos posibilidades.

La primera es que al gobernador le presenten toda la información: Que el crecimiento anunciado ronda 19 por ciento, que desde el presupuesto ya se esperaba casi 17 por ciento, que el impuesto sobre nóminas explica una parte fundamental del incremento proyectado, que existen nuevas fuentes tributarias y que, después de descontar todos esos factores, queda una determinada cantidad atribuible realmente a mayor fiscalización y eficiencia.

Pero existe una segunda posibilidad, que al gobernador simplemente le llegue la bonita diapositiva: RECAUDACIÓN +19% y abajo: “Gracias a la eficiencia de esta administración.” Si eso está ocurriendo, Joaquín Díaz Mena debería preocuparse.

Mucho, porque entonces el problema ya no sería que Mario Can maquille una cifra para los medios, el problema sería que sus propios funcionarios podrían estar maquillando la realidad para el gobernador y no existe nada más peligroso para un gobernante que rodearse de funcionarios que le dicen exactamente lo que quiere escuchar.

La mentira comienza abajo, pero siempre termina arriba, ese es el problema de las cadenas de información dentro de los gobiernos.

El director quiere demostrar que funciona, el secretario quiere demostrar que su área funciona, el gabinete quiere demostrar que el gobierno funciona.

Y al final todos terminan entregándole al gobernador una realidad perfectamente maquillada. Nadie quiere ser el hombre que llegue a la oficina y diga:

“Gobernador, recaudamos más, sí, pero buena parte se explica porque estamos cobrando más.”

Es mucho más cómodo decir:

“Gobernador, somos extraordinariamente eficientes.”

Después viene la fotografía, luego el boletín, después la entrevista, finalmente la publicación en redes sociales y una verdad a medias termina convertida en verdad oficial.

Mario Can y Juan Gabriel Sánchez pueden demostrar mañana mismo que estamos equivocados.

Solamente necesitan responder una pregunta: De los aproximadamente 423 millones de pesos adicionales recaudados en impuestos durante el primer semestre de 2026, ¿cuántos provienen del incremento de cargas tributarias, cuántos de nuevos impuestos, cuántos del crecimiento natural de las bases gravables y cuántos son producto directo y comprobable de acciones de fiscalización y eficiencia de la AAFY.

Si Mario Can tiene identificada su extraordinaria eficiencia, que la cuantifique, si el secretario está convencido de ella, que la documente, y si el gobernador está recibiendo toda la información, seguramente será el primero interesado en que esos datos se hagan públicos.

Porque los gobiernos transparentes no le temen a las cuentas, quienes le temen a las cuentas son los relatos.

LAS MENTIRAS DE LAS MENTIRAS

Esta administración parece estar descubriendo una nueva forma de comunicación política, ya no hace falta mentir con números falsos, resulta mucho más elegante utilizar números verdaderos y esconder las explicaciones incómodas.

Sí, recaudaron aproximadamente 19 por ciento más, eso puede ser cierto, pero también es cierto que el propio Gobierno había presupuestado recaudar casi 17 por ciento más, también es cierto que el impuesto sobre nóminas concentra prácticamente todo el incremento presupuestado de los impuestos estatales, también es cierto que aparecieron nuevas fuentes tributarias y también es cierto que al terminar junio habían alcanzado aproximadamente 50.8 por ciento de una meta anual cuando había transcurrido 50 por ciento del año.

Esas cifras también existen, solamente que esas no aparecen tan bonitas en el boletín, por eso la mentira más efectiva no siempre consiste en inventar algo, a veces basta con contar solamente la mitad que te conviene.

Mario Can inicia la historia, el Secretario de Finanzas la recoge, la maquinaria de comunicación la convierte en éxito y eventualmente puede terminar en boca del propio gobernador.

Así funcionan las mentiras de las mentiras.

Una cifra verdadera, una explicación incompleta, un funcionario que la presume, otro que la valida, un gobierno que la repite y, finalmente, un pueblo al que pretenden convencer de que pagar más impuestos es exactamente lo mismo que tener un gobierno que recauda mejor y no lo es, por más boletines, entrevistas y discursos que fabriquen, las matemáticas tienen una terrible costumbre:

Tarde o temprano terminan desmaquillando a los gobiernos. Nos leemos la próxima semana.

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