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MADRES PRECOCES: LA OTRA CARA DE LA MONEDA

  • La tasa de fecundidad es de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de entre 15 y 19 años.
  • Este tipo de embarazos ocurre cuando ni la mente ni el cuerpo de la mujer está preparado para pasar por este tipo de procesos fisiológicos. 

Redacción/Sol Yucatán 

En el marco del Día de las Madres, celebrado cada 10 de Mayo en México desde 1922, es importante hablar acerca de la realidad que muchas mujeres de la nación enfrentan desde una temprana edad. 

Si bien este día es utilizado para celebrar y honrar a las progenitoras, mejor conocidas como “las señoras de la casa”, con mensajes y publicaciones en redes sociales enfocadas a las madres que cumplen con la idea de maternidad con la que se ha crecido, viendo a una mujer de más de 20 años, cumpliendo con sus labores y haciéndose cargo de su hogar, en muchas ocasiones se ignora o se resta importancia al número de mujeres que desde una edad muy corta se han convertido en madres. 

México, actualmente, ocupa el primer lugar a nivel mundial en los índices de embarazos adolescentes entre las naciones pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, teniendo como cifra de la tasa de fecundidad 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad. 

En términos específicos, el embarazo adolescente o embarazo precoz ocurre cuando ni el cuerpo ni la mente de la mujer están preparados para pasar por este proceso, entre la adolescencia inicial, siendo este el comienzo de la edad fértil, y el final de la adolescencia, establecida por la OMS en los 19 años de la mujer. 

Los casos de embarazos adolescentes ocurren debido a diversos factores en los que las mujeres son víctimas de distintos tipos de violencia, desde la física hasta la económica, siendo propensas a fallecer por causas estrechamente relacionadas al parto y posparto; el riesgo se duplica si la madre queda embarazada antes de los 15 años.

El embarazo precoz se ha convertido, tristemente, en un fenómeno que ha cobrado importancia en los últimos años, pues en nuestro país, el 23% de los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años, de estos, el 15% equivale a los hombres que no utilizaron ningún método anticonceptivo, y el 33% mujeres en la misma situación; debido a esto, se registran de manera anual 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años. 

CONSECUENCIAS DEL EMBARAZO ADOLESCENTE

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, “la adolescencia es el periodo de vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socioeconómica”, por ende, que una mujer se embarace a una corta edad, sobre todo si su cuerpo y su vida debe someterse a un cambio drástico durante su etapa de crecimiento e independencia, es casi imposible que logre obtener su libertad económica por sí sola.

Una de las consecuencias más importantes es el impacto negativo que tiene para la salud física de la madre como en la del feto en desarrollo, desde la desnutrición hasta los partos prematuros en donde el producto es un bebé con problemas de desarrollo o malformaciones.

El segundo aspecto a considerar es el impacto social que este proceso tiene en las mujeres, niñas en su mayoría, pues las madres se ven en la necesidad de dejar sus estudios o alejarse de sus familias para hacerse cargo del bebé conviviendo, en muchas ocasiones con sus abusadores.

UNA MADRE DE 8 AÑOS

Un claro y reciente ejemplo de la realidad a la que la nación se enfrenta con respecto a los embarazos precoces, es el de una pequeña de Puebla de no más de 8 años, quien dio a luz en el Hospital de la Mujer de Tehuacán, en Puebla.

Con respecto a esto, el gobernador del estado aseguro que este es un caso que “hay que reconocer, pues ocurrió hace dos años” haciendo hincapié en que cualquier situación que haya llevado a la niña a tener que pasar por dicho proceso, se debía a un abuso en contra de su salud.

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