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NARCO-RANCHOS Y DROGADICCIÓN INFANTIL

  • Luego de años de negar la existencia del crimen organizado en el Estado, finalmente los grupos criminales exhiben al Secretario de Seguridad Pública, Felipe Saidén Ojeda, al colocarle narco-mantas tanto en Kanasín como en Tizimín
  • Los niños de secundaria, a sus escasos 13 años de edad, están siendo enganchados por gente sin escrúpulos que se dedica a envenenar a la juventud, revelan estadísticas de Encodat
  • En la región de Tizimín el número de narco-ranchos ha ido en aumento, ya que fuereños disfrazados de ganaderos han llegado a comprar las tierras de los campesinos para construir enormes ranchos

Redacción/Sol Yucatán

Mérida.- Luego de años de negar la existencia del crimen organizado en el Estado, finalmente los grupos criminales le tapan la boca al Secretario de Seguridad Pública, Felipe Saidén Ojeda, al colocarle narco-mantas tanto en Kanasín como en Tizimín, en las que amenazan a vendedores de droga con ejecutarlos y a las mismas autoridades a las que exhiben como cobradoras de cuotas.


Aunque el funcionario estatal trató de tapar el sol con un dedo, era obvio que el pueblo yucateco no le cree, porque el Estado ocupa deshonrosamente el primer lugar en consumo de drogas.


Lo lamentable, pero muy lamentable, es que los niños de secundaria, a sus escasos 13 años de edad, están siendo “enganchados” por gente sin escrúpulos que se dedica a envenenar a la juventud.


Los números no mienten porque de acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas (Encodat), en la población en general el consumo de todo tipo de enervantes ha aumentado del 7.8% al 10.3%.


La población total de 12 a 65 años que ha usado drogas alguna vez en la vida por región es, en el caso de Yucatán es de 8.3%, ciudad de Mérida 10.2%, los pueblos colindantes con Quintana Roo 6.0%, interior del Estado 6.8%. Cómo se puede apreciar, según las estadísticas gubernamentales, la capital yucateca es la mayor consumidora de estupefacientes.


La mariguana es la droga más consumida por los yucatecos seguida de la cocaína y como tercera están los inhalantes.
En este sentido, el consumo de drogas en más del 50% de la población ha sido antes de que cumplan los 18 años de edad, de hecho, en el caso de las mujeres la edad de inicio disminuyó de los 17 años a los 15 años de edad.
Asimismo, el consumo de drogas en la entidad aumentó de manera importante, habiendo 15 mil 303 adictas más a drogas ilegales.


Pero el problema no sólo son las drogas que el Gobierno del Estado no ha logrado controlar, sino que también el consumo de alcohol porque, en base a la misma Endocat, en el último mes se registró un aumento significativo de 31.6% al 35.9%.


En los hombres, las prevalencias de alguna vez y último mes, el consumo de alcohol es del 62%, y para ello bastaría que la Cofrepis se diera una vueltecita por las comisarías no sólo de Mérida sino de todo el Estado para que se dé cuenta de que en las comunidades existen miles de negocios de venta de bebidas embriagantes, los famosos “clandestinos”, sin embargo, esto no sucederá toda vez que los compromisos del gobernador Mauricio Vila Dosal con las empresas cerveceras son más grandes y no van a tocar el problema del alcoholismo.


De hecho, el consumo de alcohol en las mujeres ha crecido cinco puntos porcentuales, es decir, del 19.9 que existía, ahora subió al 24.4%, según la citada institución gubernamental.

NARCO-RANCHOS

En Kanasín han aparecido tres narco-mantas, el 21 y 30 de octubre así como el 2 de noviembre, ahí se dirigen a las autoridades protectoras de distribuidores de drogas al menudeo. Esas amenazas las firma el Cártel Jalisco Nueva Generación, y a pesar de que supuestamente la Policía capturó a tres probables responsables de colocarlas el problema siguió.


Es decir, el 12 de noviembre pasado en Tizimín también colocaron una narco-manta que decía textualmente “No venimos a jugar, esto es un aviso para las autoridades”, y muestran fotografías de presuntos narco-menudistas a los que amenazan con ir por ellos para ejecutarlos.


Esta narco-manta la firma un sujeto de apodo El Padrino, sin embargo, se desconoce si pertenece igual al Cártel Jalisco Nueva Generación o es el cabecilla de un nuevo grupo criminal que pretende disputarse la plaza.
Estas acciones evidencian el trabajo policial que encabeza Luis Felipe Saidén Ojeda, toda vez que ha trascendido de acuerdo a un sondeo de Sol Yucatán en esta región de Tizimín, que el número de narco-ranchos ha ido en aumento ya que, fuereños han llegado a comprar las tierras de los campesinos para construir enormes ranchos disfrazados de ganaderos.


A la orilla de la carretera Mérida-Tizimín se pueden apreciar las enormes construcciones con ganado fino pastando, sin embargo, es imposible percibir las actividades que se desarrollan al interior de estas propiedades, debido a que habría que entrar en vehículos al menos dos y hasta tres kilómetros para llegar al centro de éstos narco-ranchos, según sea el caso.


El crecimiento ha sido muy acelerado desde hace poco más de una década, en la que investigaciones periodísticas y testimonios revelan la presencia de gente de otros estados, incluso de otros países, quienes sorprenden al campesino que vive en la miseria con fajos de billetes de alta denominación y terminan convenciéndolos para que vendan a precios miserables sus tierras.


Son más de cinco mil ranchos ganaderos, pero no existe un padrón con nombres y orígenes de quienes compran las propiedades, simplemente los campesinos venden sin preguntar más, porque temen que algo les pueda suceder, ya que entre compradores de “buena fe” hay narcotraficantes, a final de cuentas, lo que les importa es el dinero, sin sospechar que posteriormente se quedarán sin plata y sin tierras.


“No tenemos un registro de quiénes compran, simplemente los campesinos venden y ya; sí, es cierto que hace más de diez años que ha llegado gente a establecerse, pero no hemos visto cosas extrañas, nosotros no andamos preguntando”, dijo una de las autoridades ganaderas, que pidió mantener su identidad en el anonimato.


Sin embargo, Sol Yucatán pudo conocer que a la altura del kilómetro 140 de la carretera Mérida-Tizimín hay un rancho, cuyo propietario, escoltado por cuatro sujetos que cubren sus armas con camisas, ha sido visitado por pobladores de este municipio, citados a una reunión donde se tratarían temas de índole político.


“Yo y un amigo tuvimos miedo cuando vimos a un sujeto bien vestido, traía esclavas, cadenas, anillos y un reloj, muy lujosos, de oro; mejor nos retiramos, ya no escuchamos de qué se trató la reunión y nos salimos de ese rancho, porque alrededor de este sujeto había cuatro hombres que traían pistolas, se les alcanzaba a ver a través de sus camisas, la verdad nos dio miedo”, señaló un ciudadano del que se omite su nombre para evitar represalias en su contra.


Lo que si queda de manifiesto es que el plan de seguridad del Secretario de Seguridad Pública ha sido rebasada por la delincuencia, con la aparición de las narco-mantas, los asesinatos violentos tanto en agravio de mujeres como de los mismos policías, la venta indiscriminada de drogas al menudeo y los robos.

TIBURONES LLENOS DE COCAÍNA

En el mes de junio del 2009, el comandante de la Novena Zona Naval, Eduardo Villa Valenzuela, confirmó a los medios de comunicación que aseguraron un cargamento de cocaína que dio un peso de 893 kilogramos que venían entre tiburones dentro de un contenedor.


Ese día se anunció el decomiso de 870 paquetes que llegaron en contenedores a bordo del barco “Dover Strait” de bandera de Islas Marshal y según informó en su momento el mando policial, la ruta de la embarcación inició su salida en Costa Rica para después llegar a Houston, Texas y de ahí al puerto internacional de Progreso, Yucatán.


En esos contenedores encontraron 400 tiburones, de los cuales, 97 llegaron rellenos de cocaína y tenían como destino la ciudad de Tonalá, Jalisco, sin embargo, horas después, al verse afectados intereses de los más altos niveles, las autoridades tuvieron que revelar que “siempre no”, que se habían equivocado y que no era cocaína sino una especie de materia para que los tiburones no se echaran a perder pero, y entonces ¿por qué nada más 97 de los 400 traían el polvo?, y ¿por qué venían en paquetes?, fueron los cuestionamientos que los yucatecos se hicieron en su momento.

TIRAN 12 CUERPOS DECAPITADOS

El 27 de agosto del 2008 durante el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, once cuerpos decapitados fueron tirados en Chichí Suárez, comisaría de Mérida y uno más en la localidad de Buctzotz, municipio ubicado al oriente del Estado.
Desde entonces, el gobierno del Estado y consecuentemente Saidén Ojeda se empeñaron en hacer declaraciones de la inexistencia del Crimen Organizado en Yucatán pero los hechos siempre han afirmado lo contrario.


En ese entonces, el flamante ladrón de tierras, Rafael Acosta Solís era Subprocurador de la ya desaparecida Procuraduría de Justicia, quien trató de distorsionar la realidad de lo que estaba viviendo Yucatán declarando a los medios que las víctimas habían sido ejecutadas en otras entidades y tirados en este estado, sin embargo, días después trascendería que se trataba de probables distribuidores de drogas al menudeo locales.

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