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NARCOGOBERNADOR

  • Morelos está hundido en un río de sangre: asesinatos, levantones, secuestros y cobro de piso son algunos de los delitos más frecuentes, además, las balaceras tanto de día como de noche no cesan.
  • A todo este panorama ahora se suma el escándalo que desató la publicación de una fotografía en la que aparece el mandatario con tres líderes del crimen organizado.
  • De inmediato, el gobernador Blanco dijo desconocer a los criminales. Pero un día después, el miércoles 5 de enero, apareció una narcomanta en la que los jefes del crimen organizado le recuerdan al gobernador algunos pormenores de su relación, lo insultan y lo amenazan con revelar información sobre el asesinato de Samir Flores, un activista social ejecutado en 2019 presuntamente por el “Comando Tlahuica”, cuyo líder –Homero Figueroa Meza –es uno de los jefes mafiosos que aparece con Blanco en la polémica fotografía.
  • El crimen de Samir Flores, ocurrido por oponerse a la construcción de la termoeléctrica Huexca, sigue impune.

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

Morelos: La foto del escándalo

Morelos. – El gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, está envuelto en una fuerte polémica que lo vincula con el crimen organizado.

A la violencia imparable que enfrenta la entidad –balaceras, levantones, tráfico de drogas, cobro de piso, secuestros y asesinatos –ahora se suma el señalamiento de que el mandatario y exfutbolista del club América tiene vínculos con el crimen organizado.

Al menos esto se desprendió de una fotografía, difundida la semana pasada por el periódico “El Sol de México”, en la que Blanco aparece con tres líderes de cárteles que operan en el estado de Morelos presuntamente con protección de autoridades estatales.

Los personajes del crimen con los que Blanco posó son Irving Solano Vera, “El Profe”, identificado por las autoridades como jefe del cártel Guerreros Unidos que opera en el estado de Morelos.

Otro de los jefes criminales, según el diario “El Sol de México” es Homero Figueroa Meza, conocido en el mundo del hampa como “La Tripa”, quien funge como jefe del grupo armado “Los Tlahuicas”, también conocido como “Comando Tlahuica”; y el otro, según las autoridades, es Raymundo Isidro Castro Santiago, apodado “El Ray”, exlíder del cártel de Jalisco Nueva Generación en Morelos.

La fotografía, que ha causado gran escándalo y polémica, se publicó después de que fuera detenida, el pasado 6 de noviembre de 2021, Esther Yadira Huitrón Vázquez y/o Rosario Herrera, conocida en el mundo criminal como “La Jefa”.

Tras su captura, a “La Jefa” le quitaron un teléfono celular donde se encontraba guardada la fotografía de Cuauhtémoc Blanco con los líderes del crimen organizado.

El martes 4, el gobernador Cuauhtémoc Blanco fue abordado por los medios de comunicación para que explicara el origen de la foto y las razones por las que posó con los miembros de tres grupos criminales que están afincados en la entidad que gobierna.

Blanco expuso que no conoce a las personas con las que se fotografió. Tras negar que son sus amigos, el miércoles 5 se difundió en redes sociales la fotografía de una narcomanta que apareció en Cuernavaca en la que acusan al gobernador de estar relacionado con el crimen y con las personas de la fotografía.

Plagada de insultos, mentadas de madre y calificativos alusivos a su sexualidad, el mensaje de la narcomanta le recuerda a Blanco la relación con los tres líderes del crimen; le llaman jorobado, y además lo amagan con difundir información, aparentemente comprometedora, sobre el asesinato del activista Samir Flores, ejecutado el 20 de febrero de 2019.

Samir Flores fue un activista social muy conocido dentro y fuera de Morelos; antes de ser asesinado, se destacó por emprender un movimiento para impedir la construcción de la termoeléctrica Huexca, proyecto impulsado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El día que lo ejecutaron –presuntamente para que no siguiera generando polémica por el proyecto de la termoeléctrica –tres sujetos armados arribaron a su domicilio particular.

De acuerdo con las investigaciones y los testimonios de sus familiares, los sujetos tocaron a la puerta. Cuando Samir Flores abrió le dispararon, casi a quemarropa; su cuerpo se desvaneció. Murió al instante. Flores también ejercía el periodismo: era locutor de la radio comunitaria “Amilcingo”.

Según las investigaciones, el grupo que lo ejecutó pertenece a la delincuencia organizado. Se les ha identificado como miembros del comando Tlahuica, el mismo grupo cuyo líder en Morelos –Homero Fugueroa Meza –aparece en la fotografía posando al lado del gobernador de Morelos Cuauhtémoc Blanco.

El secretario de Gobierno de Morelos, Pablo Ojeda Cárdenas, salíó en defensa del gobernador Cuautémoc Blanco. Dijo que la fotografía es muy vieja y que ya se había publicado. Otro dato que atizó la polémica contra el gobernador Blanco se centró en el lugar donde presunamente se tomó la foto. Diversas versiones apuntan a que fue un la propia residencia del mandatario, ubicada en la colonia Tabachines, en la ciudad de Cuernavaca; otra versión sostiene que fue en un restaurante.

MORELOS: CRIMEN EN EXPANSIÓN

A lo largo de la historia, el crimen organizado se ha afincado en el estado de Morelos con toda impunidad.

El cártel de Juárez, por ejemplo, bajo el mando de Amado Carrillo, extendió su poder en esa entidad hacia finales de los años noventa. “El Señor de los Cielos” vivía cómodamente en la hacienda “Tetecala”, una fastuosa residencia que tiene una barda de unos cuatro metros de altura.

Después, en tiempos del gobernador Sergio Estrada Cajigal, se afincó en el estado Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, pieza clave del narcotráfico, quien presuntamente murió en un accidente automovilístico.

Negociador del narco, “El Azul” vivió en Morelos y traficaba drogas apoyado por la policía estatal.

Más tarde, otros grupos criminales arribaron al estado.

El cártel de “Los Rojos” y su líder, Santiago Mazari, mejor conocido como “El Carrete” expandieron su poder en Morelos durante el gobierno de Graco Ramírez. El capo se movía con absoluta impunidad, incluso, denunció a través de sendas “narcomantas” que le pagaba al jefe policiaco, Alberto Capella, para que le brindara protección.

La presunta complicidad entre Capella –actualmente flamante jefe de seguridad pública en Quintana Roo, donde opera el Cártel de Jalisco Nueva Generación con absoluta impunidad –también fue denunciada, en su momento, por el activista social y poeta Javier Sicilia, cuyo hijo, Juan Francisco Sicilia, fue asesinado presuntamente por gatilleros del cártel de Los Rojos.

Así lo externó Sicilia: “¿Quién está protegiendo a El Carrete? Esa es la gran pregunta, porque El Carrete no puede operar de esta manera si no está protegido por redes muy agudas y profundas y muy sucias dentro de la estructura del Estado.

El 7 de abril de 2014, tras asumir la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública en Morelos, Alberto Capella dijo en su discurso que asumía el compromiso de frenar el tráfico de drogas en Morelos, de igual forma, se comprometió a resolver la fuga de varios reos, presuntamente criminales, y a meter orden en las policías, desde entonces ligadas al narcotráfico. Su instrumento fue “El Mando Único”, que resultó un verdadero fracaso, al igual que ahora ocurre en Quintana Roo, donde el jefe policiaco presuntamente brinda protección al crimen organizado.

Pero el paso de Capella por Morelos –como ocurrió en Quintana Roo –resultó un verdadero fiasco. En Morelos se afianzó la delincuencia. Se instalaron a sus anchas los cárteles de “Los Rojos”, Guerreros Unidos, el cártel de Sinaloa. Y en Quintana Roo, presuntamente bajo su cobijo, operaron en completa impunidad los cárteles del Noreste (Antes Zetas), el CJNG, que comanda Nemesio Oseguera, y el cártel de Sinaloa.

En Morelos, Capella dejó un verdadero estercolero en materia de seguridad: La industria del secuestro aumentó y todavía sigue. En el gobierno de Graco Ramírez los plagios aumentaron hasta un 112 por ciento, según algunas denuncias presentadas en su momento por ONG´s. De julio de 2012 a Julio de 2018 –ya con Capella en el cargo de Comisionado de Seguridad –se presentaron 422 casos. La mayoría nunca fueron aclarados. Y lo más grave fue que las víctimas fueron asesinadas a pesar de que pagaron los respectivos rescates.

Por si fuera poco, los homicidios dolosos aumentaron a grado de ser un verdadero escándalo. Al término del gobierno de Graco Ramírez la Fiscalía estatal tenía 721 expedientes integrados por asesinatos. A esto se sumó la ola de feminicidios, herencia funesta de Capella. Los casos de desapariciones y el escándalo por el hallazgo de fosas clandestinas –donde los criminales enterraban a sus víctimas –se lo heredaron al gobierno de Cuauhtémoc Blanco. Los casos siguen impunes.

NIDO DE CRIMINALES

Durante la gestión de Alberto Capella como Comisionado de Seguridad la pesadilla se llamó Santiago Mazari, jefe del cártel de “Los Rojos”. Incluso, entre Capella y Mazari hubo diferencias y encontronazos verbales. El capo, que actualmente está preso en el penal de “El Rincón”, en Nayarit, acusó públicamente al jefe policiaco de recibir dinero de la organización criminal a cambio de impunidad y protección.

Durante su gestión, en varios municipios morelenses aparecieron colgadas varias “narcomantas” en la que Mazari –también conocido como “El Señor de los Caballos” acusó a Capela con estas palabras:

“Jesús Alberto Capella, mira puto Secretario de Seguridad Pública, yo no necesito pedir favores, pendejo, yo te voy a poner en tu puta madre si sigues chingando y para que sepas, puto, tengo gente en Guerrero y Morelos, en todas partes, para que no andes averiguando. Le mordiste la mano al que te dio de tragar, ojete, ya que no te acuerdas que te mandaba los tenis nuevos para ti y los boletos de avión, pendejo, y los 50 mil para tus detalles hijo de tu puta madre culero, deja de proteger a los secuestradores y roba gasolina..ya deja en paz a mi estado, pendejo”.

El largo mensaje apareció impreso con máquina y en lonas plásticas. En otros párrafos, el mensaje presuntamente firmado por El Carrete añadía: “Aquí el que a puesto orden y limpia soy yo…pendejo, no me voy a dejar que me agarren, pero el día que me agarren ponte a hacer ejercicio porque nos sacaremos un tiro hijo de tu puta madre, voy a ver con las amistades a ver si es cierto que te están apoyando para ver en qué puto cártel estás trabajando…No te acuerdas que hablabas conmigo, los chapos van a matar a tu familia, los chapos son mis hijos…Ate, El Señor de los Caballos”.

El enfrentamiento entre Alberto Capella y el narcotraficante alcanzó niveles de escándalo. Sin embargo, el jefe de “Los Rojos” nunca fue detenido y se mantuvo refugiado y protegido en el municipio de Amacuzac. Ahí su primo –Alfonso Miranda Gallegos –tenía poder político. Había sido alcalde en el periodo 2009-2012.

Bajo el cobijo de Graco Ramírez y Alberto Capella, el famoso “Carrete” vivió impune y protegido. Su historia es muy similar a la que vivió Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, quien operó el tráfico de drogas durante el sexenio del panista Sergio Estrada Cajigal. Incluso, se dijo que el entonces gobernador era yerno del capo.

En ese tiempo, Esparragoza manejaba la policía estatal, entonces a cargo de Agustín Montiel –conocido en el mundo del hampa como “El viejo panzón”. Había sido jefe policiaco en Guerrero, durante el gobierno de José Francisco Ruiz Massieu.

Con el cobijo de Capella y su equipo policiaco, “El Carrete” tomó el liderazgo del cártel de “Los Rojos” en 2012, al empezar el gobierno de Graco Ramírez. Antes, Capella había sido jefe de Seguridad Pública en Tijuana, Baja California, donde también se le relacionó, presuntamente, con el cártel de Sinaloa y el de Tijuana.

En mayo del 2014, la Policía Federal detuvo a dos operadores del líder del cártel de “Los Rojos” en el sur de Morelos. Según las investigaciones, los sicarios traían órdenes de ejecutar a Alberto Capella. Los criminales fueron identificados como Agustín Fonseca, “El Ratón” y Ranferi Díaz Pacheco, “la Rana”.

Esta detención ocurrió precisamente en el momento más crítico del pleito entre “Los Rojos” y “Guerreros Unidos”, que se disputaban el control del tráfico de drogas en el corredor Guerrero-Morelos, uno de los más importantes del sureste del país.

Las indagaciones federales de entonces indicaban que El Carrete, presuntamente hastiado de pagar protección sin que le cumplieran, se sintió traicionado por Alberto Capella y le ordenó a “La Rana” dar seguimiento al jefe policiaco y a su familia para asesinarlos.
Sin embargo, los sicarios fallaron en sus intentos. “La Rana” era considerado uno de los hombres de mayor confianza de El Carrete. El pleito a muerte entre Capella y el capo se habría agudizado tras la detención, en Jojutla, de Alexis Oswaldo “N”, de 21 años de edad, presunto hijo de Santiago Mazari, cuando iba a bordo de un vehículo con otros cómplices en posesión de armas y droga.

El propio detenido confirmó ser hijo de Mazari: al ser capturado –informó en aquella ocasión Capella –Alexis Oswaldo trató de intimidar a los policías amenazándolos de muerte, pero al llegar a las instalaciones policiacas cambió su postura y dijo que tenía más de dos años de no ver a su padre porque huyó de Morelos por las capturas que han hecho de su organización criminal que está disminuida y que sólo había tenido comunicación con él a través de los medios electrónicos.

La gestión de Graco Ramírez como gobernador de Morelos concluyó en octubre de 2018. Jesús Alberto Capella fue separado del cargo de Comisionado de Seguridad Pública y de inmediato emigró a Quintana Roo, donde el gobierno de Carlos Joaquín González lo designó jefe de seguridad pública.

Sin embargo, en Quintana Roo fue acusado de brindar protección a los cárteles de Guerrero, que se afincaron en esa entidad tan pronto arribó el jefe policiaco. A Capella se le relaciona con la protección del cártel de Los Rojos, que de Morelos brincaron al Caribe.

Estos señalamientos empezaron a arreciar en octubre de 2019, cuando un cuerpo desmembrado y una “narcomanta” aparecieron en la calle Acanceh esquina con Chichén Itzá, en la ciudad de Cancún.

El mensaje contra Alberto Capella no podía ser más elocuente: “José Alberto Capella, qué ganas con limpiar en nombre de “Los Rojos” y de examinar la presencia de los mugrosos del CJNG en el estado? ¡Te quedó grande el paquete o te llegaron al precio, puto?.

“Sigues mintiendo a los ciudadanos, extorsionando y violando sus derechos. En Morelos decías tener 5 mil policías y sólo habían 1,600. ¿Dónde quedaron las 3, 400 nóminas fantasmas? Te recuerdo que Archi era uno de tus tantos títeres a quien semanas antes le ordenaste levantar y robar una camioneta al CJNG en Playa del Carmen, a quienes (le) decomisaron ocho kilos de cocaína y 2,000.000 de pesos. ¿Lo ocuparás para limpiar tu imagen en los medios?

“También te recuerdo que al policía Ali Gamaliel lo mataron por el cargamento que mandaste decomisar. Así como a la oficial Citlali Cabañas la mataron por recolectar los sobornos y entregártelos por parte del cártel el mes de junio de 2019. ¿O te vas a seguir haciendo pendejo con esos temas?, decía el mensaje.

En otra parte del “narcomensaje”, al secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella se le acusó de tener vínculos con el cártel de “Los Rojos”. La primera vez que se relacionó su nombre –ya estando en Quintana Roo – fue en un mensaje difundido por presuntos miembros del Cártel de Jalisco.

En él, aparecía el inspector de la Policía Estatal de Cancún, José Antonio Archi Yama, quien desapareció el 19 de septiembre luego de implementarse un operativo en Playa del Carmen.

El policía había dicho que tenía órdenes directas de acabar con el CJNG y limpiar la plaza para que entre el cártel de Los Rojos. El policía fue secuestrado y decapitado.

El cadáver de Archi Yama fue localizado la mañana del domingo 22 de septiembre de 2019, muy cerca de las instalaciones de la policía.

Las investigaciones revelaron que a Archi Yama lo había asesinado el cártel de Cancún o Los Bonfiles.

Otros informes consultados revelan que el cártel de Los Rojos comenzó a operar en Quintana Roo en 2013. Las autoridades firmaron la existencia de Los Rojos en esa entidad tras la detención de Mario “N”, conocido como “El Sapo Guapo”, que ocasionó que la residencia de Villa Magna fuera cateada. El capo se dedicaba al tráfico de drogas, extorsiones y secuestro.

Una de las células que operaba en el estado era liderada por Alejandro “N”, conocido como “El Toro” y/o El Sarro”, quien se dedicaba al plagio de empresarios.

Ahora gran parte de estas actividades están divididas entre Los Rojos, el Cártel de Jalisco, el cártel del Golfo, Los Zetas. Incluso, se afirma en medios judiciales que el cártel de Cancún –encabezado durante años por Leticia Rodríguez, “Doña Lety”, fue desplazado por la organización que dirige Nemesio Oseguera, el cual ha extendido sus dominios desde el Caribe y todo el Pacífico mexicano.

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