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ESCÁNDALO INTERNACIONAL

NARCOSUBMARINOS COLOMBIANOS, “TAXIS” DEL NARCO MEXICANO

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José Sánchez López | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

Ciudad de México.- La fabricación y uso de narcosubmarinos en Colombia no es nuevo, data de al menos desde la década de los noventa, casi a la par con el nacimiento del Cártel de Sinaloa, en 1989, con el “Mayo” Zambada y el “Chapo” Guzmán a la cabeza, quienes fueron los primeros narcos mexicanos en utilizar la vía marítima para el transporte de droga, mediante el uso de submarinos que en principio rentaban y en la actualidad también fabrican en alianza con narcotraficantes colombianos.

El control y dominio de los sumergibles les ha permitido transportar miles de toneladas de cocaína, lo mantuvo el CDS casi 10 años hasta que irrumpieton Los Zetas en el país andino, atraídos por el atractivo negocio y después, en el 2009, incursionó el naciente Cártel Jalisco Nueva Generación, con lo que se desató una guerra sin cuartel entre las tres organizaciones criminales que pretenden apoderarse del clandestino transporte marítimo.

Empero, al perder la hegemonía el CDS, las organizaciones colombianas optaron por no tomar partido y ahora ofrecen sus servicios al mejor postor, aunque algunas de ellas, por su pequeña dimensión, terminan por asociarse con alguno de los cárteles mexicanos y de esa manera nace la industria floreciente de los narcosubmarinos que se ha convertido en el transporte ideal de los capos para el trasiego de droga.

Así, el empleo de los batiscafos hechizos se convirtió en la mejor forma de transporte de grandes cantidades de droga, en especial por las costas del pacífico hacia Centroamérica e incluso a los Estados Unidos para mover su mercancía de forma barata por los océanos.

Su fabricación, si bien rudimentaria y hasta artesanal, se hace en talleres caseros, en serie, los fabrican de manera secreta y en instalaciones clandestinas, ocultas en las selvas donde los artesanos ponen su toque personal y distintivo a cada nave, lo que permite diferenciar quién ha sido el artífice.

Conocedores de su oficio y sabedores de su cometido, los constructores diseñan las naves específicamente para el traslado de droga por los océanos y lograr introducirla inicialmente a México y posteriormente a los Estados Unidos.

Raúl Benítez, especialista en seguridad, señala que se trata de vehículos semisumergibles fabricados con fibra de vidrio, que se pueden mover durante más 10 horas entre 5 y 6 metros bajo el agua. Su ligereza y resistencia debido a los materiales que utilizan para fabricarlos, permite a algunos modelos moverse como si fueran lanchas rápidas, pero por debajo del agua.

Su capacidad de traslado, en la mayoría de esas naves, puede llegar hasta las 5 toneladas y ser operados solamente por 2 o 3 tripulantes, quienes viajan con una dotación de alimentos para moverse principalmente entre la oscuridad de la noche y salir a la superficie únicamente para tomar aire fresco, detalla el experto.

Tanto Benítez como el analista de defensa y especialista en submarinos, H I Sutton, coinciden en que los viajes de estas naves provenientes de Colombia, son para mover la droga por el Pacífico hacia México y Estados Unidos y por el mar Caribe y el Atlántico hacia Europa.

Un minucioso estudio del especialista Sutton, muestra semisumergibles, definidos como embarcaciones de bajo perfil. Con diferentes diseños y capacidades.

Explica que son de fibra de vidrio para que sean ligeros y puedan escapar de los sistemas de detección, de ahí que naveguen a poca profundidad, “viajan como si fueran un cocodrilo, no se sumergen totalmente y eso es una de sus ventajas para hacerlos extremadamente difíciles de ver”.

La mayoría de las veces los narcosubmarinos resultan imperceptibles al navegar a baja profundidad y sin estar completamente en la superficie, lo que les permite eludir el rastreo de los radares.

Algunos de estos tipos, de acuerdo a los especialistas, son los siguientes:

Semisumergibles autopropulsados o los SPSS, que son de los más utilizados por tratarse de embarcaciones de bajo perfil, con motor fuera de borda, parecidos a lanchas rápidas, pero a diferencia de que navegan bajo el agua.

LPV-IM: Embarcación de perfil bajo con motor interior. Buque de perfil bajo con motor interno, recipiente muy delgado. Buque completamente sumergible, que incluye tanto verdaderos submarinos como “submarinos de snorkel” que mantienen un mástil sobre el agua.

Según el reporte “Radiografía de la ominosa presencia de los cárteles mexicanos”, de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), en municipios colombianos como Nariño operan el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, así como Los Zetas que financian a células en disputa.

“En municipios como Barbacoas, Ricaurte y Tumaco, así como Nariño, los carteles mexicanos financian distintos grupos armados que se encuentran en disputas territoriales».

Grupos como el ELN, a través del Frente Comuneros del Sur, Guerrillas Unidas del Pacifico, Frente Oliver Sinisterra y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, se encuentran en permanente lucha por el monopolio de algunas zonas donde los cultivos de coca se han incrementado, situación que aprovechan los narcos mexicanos.

La fundación Pares identifica que Guerrillas Unidas del Pacífico, es un grupo que opera en la zona urbana de Nariño. Está conformado por desertores del frente 29 de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que había sido liderada por “Don Ye” que terminó siendo asesinado, por lo que su hermano “David” tomó el control del grupo armado.

Tiene presencia en ocho municipios del pacífico nariñense y sus acciones se concentran en el control de cultivos de uso ilegal, el establecimiento de narcolaboratorios para sintetizar clorhidrato de cocaína y en rentar narcosubmarinos. Las actividades de trasiego de droga son hacia Centro y Norteamérica, precisamente, con el potencial vínculo de facciones mexicanas.

Fuentes consultadas revelan que este grupo ha trabajado de la mano con el Clan del Golfo para afianzar su capacidad de control territorial en función del narcotráfico.

La Defensoría del Pueblo de Colombia reportó que por lo menos tres organizaciones criminales mexicanas operan en el país: El Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, cuyo objetivo es negociar la cocaína, garantizar su pureza y obtener un traslado de la misma sin problemas.

La presencia de carteles mexicanos en el país, coincide con los lugares de mayor intensidad de cultivos de coca o con corredores estratégicos para el narcotráfico: Costa Pacífica Nariñense, Catatumbo, Bajo Cauca Antioqueño, Norte del Cauca y Magdalena”.

Informes de autoridades mexicanas y colombianas han detectado al menos siete rutas para el tráfico de drogas entre Colombia, Centroamérica, México y Estados Unidos. Tumaco, área donde han sido interceptados sumergibles, con destino a las costas de El Salvador y Guatemala.

En el Pacífico de Nariño, donde frecuentemente se llevan a cabo decomisos, las autoridades han incautado 132 toneladas de clorhidrato de cocaína y 35 toneladas de marihuana, cuyo valor en el mercado negro sería de más de 4 mil 500 millones de dólares

Para trasladar la cocaína y otros narcóticos de Colombia a México, los cárteles mexicanos ocupan vehículos de aire, mar y tierra, sin embargo, los semisumergibles artesanales se han convertido en su transporte preferido.

En uno de los últimos operativos realizados por agentes federales de Colombia y de la Administración del Control de Drogas de Estados Unidos, arrestaron a 11 personas dedicadas a la fabricación de los llamados “narcosubmarinos”, encargadas de adaptar las embarcaciones para el tráfico de cocaína de Sudamérica a costas de Guatemala y México.

Bolívar Cifuentes Valencia, “Don Boli”; vinculado a mafias venezolanas, era quien coordinaba un andamiaje de semisumergibles. Durante las operaciones fue incautado un sumergible con capacidad para transportar hasta seis toneladas de cocaína.

De acuerdo con el Comando General de Fuerzas Militares de Colombia, Cifuentes Valencia era un cabecilla que había sido extraditado a los EU y al retornar al país sudamericano, se encargó de financiar y dirigir las tareas de construcción de los artefactos navales para narcotraficantes mexicanos.

La Armada colombiana detalló que en la ciudad de Cali fueron arrestados cinco sujetos, entre ellos, Lacides Ossiris Pinzón, alias Pinzón, que dirigía toda la construcción de los “narcosumbarinos” y dado su accionar delictivo, era contactado por cárteles de Centroamérica y México.

En la zona selvática del municipio de Timbiquí, Cauca, fue localizado un megasumergible de 45 metros de largo, con capacidad de navegación submarina de 12 horas. Según la Fiscalía colombiana, este artefacto tenía un sistema eléctrico de recarga de baterías que lo hacía autónomo en mar abierto.

De acuerdo con un análisis de InSight Crime, la cadena de producción y distribución de narcóticos no está monopolizada, algunos de los cárteles mexicanos subcontratan redes especializadas en la construcción de los semisumergibles.

Existen otros eslabones para facilitar las operaciones; una estrategia similar al pedido de un taxi que garantiza en un 80 por ciento el transporte por su baja probabilidad en ser detectados.

Esta subcontratación supone la reducción de costos para los traficantes de droga, quienes no tienen que concentrarse en la logística para el envío de cocaína, sino solo coordinar con eslabones más pequeños”, expuso la organización internacional.

Hernando Mattos, comandante de la Fuerza Contra el Narcotráfico Poseidón, ha declarado que, en ocasiones, los narcosubmarinos o lanchas, transportan la droga de dos o más cárteles para cubrir los costos que superan el millón de dólares.

«No es difícil encontrar que en un semisumergible vaya la droga de dos o hasta tres cárteles que se unen en el envío para cubrir los costos de estas embarcaciones, que pueden estar sobre el millón de dólares”, señaló.

Desde 2019 hasta agosto de este 2020, las autoridades han incautado 50 semisumergibles usados para el tráfico de cocaína, lo mismo en costas colombianas que en aguas internacionales.

Durante uno de esos operativos, la Policía Antinarcóticos desmanteló una red dedicada a la fabricación de narcosubmarinos para transportar droga desde el Pacífico de Colombia hasta Centroamérica, EU y Europa. El Cártel de Sinaloa era uno de los clientes.

Un factor que hace efectivos a estos vehículos, precisa Insight Crime, es su baja probabilidad para ser detectados. El blindaje de plomo en la parte superior de la nave, así como las tuberías que enfrían los gases de escape generados por los motores, permiten evadir los sensores infrarrojos.

En México, en noviembre pasado, la Armada decomisó un narcosubmarino en Huatulco, Oaxaca. No se reportaron detenidos pues la embarcación había sido abandonada, pero si se aseguraron más de mil 300 kilos de droga.

Dos meses después, ya en enero de este año. Un semisumergible fue localizado también por la Marina frente a las costas de Huatulco, Oaxaca. El narcosubmarino transportaba más de tonelada y media de droga. Los tripulantes, cuatro colombianos, fueron detenidos y dijeron que el estupefaciente era para el CJNG

En el último informe del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (Homeland Security), presentado ante el Congreso, reportaron un considerable incremento en el uso de embarcaciones sumergibles y semisumergibles utilizadas por los narcotraficantes.