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EDITORIAL

 

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Grandes maestros: Jorge Ayala Blanco

Pablo Cabañas Díaz/Sol Yucatán

Jorge Ayala Blanco (1942), es un historiador y crítico de cine mexicano, autor y profesor decano de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estudió Ingeniería Química Industrial en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), Historia del Arte y Arte Dramático. Obtuvo la licenciatura en Letras Francesas en la Sorbonne de París. Inició como crítico cinematográfico con la elaboración de los programas y las presentaciones verbales de las películas en el Cine Club del IPN.  Escribió en las páginas del suplemento «México en la Cultura», del diario Novedades. Ha impartido clases de Historia del Lenguaje Cinematográfico y Análisis Cinematográfico  en la UNAM desde el año de 1965.

Su prosa se caracteriza por ser puntual, directa, mordaz y con un marcado acento irónico, particularmente cuando se refiere al cine mexicano. Sus libros El cine norteamericano de hoy y El cine norteamericano: un clasicismo viviente tratan del estilo y aportaciones norteamericanas a la cinematografía mundial. Tres obras monográficas dedicó Ayala Blanco a la cinematografía realizada en México entre 1931 y 1967; 1968 y 1972 y 1973 y 1985 La aventura del cine mexicano, La búsqueda del cine mexicano y La condición del cine mexicano. Organizados por temas, géneros, tendencias, corrientes, estilos, directores o años de realización, tales volúmenes ponen al descubierto el paternalismo y la indiferencia de las autoridades del ámbito de la cultura, condición que ha propiciado el bajo nivel técnico y artístico del cine mexicano, cuyo periodo productivo de los años sesentas se caracterizó por una subcultura fílmica, muy clara en la filmografía mexicana de finales de los ochenta, lo cual ha puesto en entredicho a toda una industria. Su recuento crítico del cine nacional, organizado alfabética y cronológicamente, abarca la historia y la denuncia. 

A las anteriores obras siguen: La disolvencia del cine nacional, que divide la filmografía mexicana de finales de los ochenta entre el cine popular y el cine exquisito; se ocupa en primera instancia de las películas de éxito masivo, de las de procedencia televisiva y de las que son malas imitaciones de un cine importado; se refiere a un cine pretencioso, supuestamente sublime y la mayoría de las veces fallido. La eficacia del cine mexicano trata de la movilidad y de las permanencias de un cine obtuso y falto de calidad, realizado a principios de los años noventa.

La fugacidad del cine mexicano documenta las cintas producidas durante la última década del siglo XX (1993-2000), bajo las consecuencias que se originaron al incluir al cine como una mercancía dentro del Tratado de Libre Comercio. La grandeza del cine mexicano alude a la pretenciosa grandilocuencia de las películas producidas en México; analiza las producciones industriales y las independientes, como la búsqueda de nuevos valores fílmicos o las repeticiones de esquemas narrativos ya muy gastados: va de lo perdurable a lo pasajero, del cuestionamiento y el compromiso, a la complacencia y la superficialidad. La herética del cine mexicano estudia el cine mexicano creado en los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI, en que lo tradicional se mezcla con recursos novedosos y la experimentación en cuanto a lenguaje, recursos técnicos temas, que no siempre cristalizan en buenos resultados. 

Ayala Blanco ha ido afinando sus estrategias de análisis narrativas y estéticas, sociológicas y psicológicas, filosóficas y filológicas. Su recuento del cine extranjero continúa en Falaces fenómenos fílmicos, donde abarca películas del cine europeo, latinoamericano y estadounidense. Sigue con A salto de imágenes, algunos estilos cinematográficos a principios de los 80, donde presenta tendencias posmodernas, idea que desarrollará en la siguiente entrega intitulada El cine, juego de estructuras; en el prólogo apunta que el cine moderno y aún más el posmoderno consolidaron lenguajes ambiguos, plurales y multivalentes para sustituir las viejas estructuras expresivas y establecer un reinado de la polisemia y la ambigüedad que caracteriza hoy al cine universal. Su análisis abarca las películas extranjeras realizadas entre 1995 y 1997. El cine actual, desafío y pasión, celebra cuarenta años de crítica cinematográfica ininterrumpida; incluye la selección de las trescientas treinta y nueve películas más importantes del cine extranjero exhibido en México entre 1997 y 2001.

El texto destaca la interrelación entre las artes y los géneros, eje de la diversidad temática, estética, política e histórica de la cinematografía mundial por siglos. El cine invisible presenta ensayos sobre las películas exhibidas en festivales internacionales a los que asistió durante las últimas décadas del siglo XX y que no pasan en los circuitos comerciales de México; son películas técnicamente innovadoras por su forma de narrar, su estructura y su temática; incluye películas de África, Asia y Oceanía. El cine actual, palabras clave registra y critica trescientas ochenta y cinco películas extranjeras exhibidas en México entre 2002 y 2004, presentadas bajo conceptos que resaltan la esencia de las películas y agrupadas por temas comunes, ya sea de carácter sociológico, psicológico, filosófico o histórico.

En agosto de 2018, cuando apareció su título La novedad, en su texto introductorio subraya:“Sea, entonces, La orgánica del cine mexicano, y no La oscuridad del cine mexicano, ni La obstinación, ni La ociosidad, ni La ojetez, como se pretendió durante su redacción. En estos años publicò dos  volúmenes: La orgánica del cine mexicano (2020), escrito entre mayo de 2018 y abril de 2019, y La potencia del cine mexicano (2021), elaborado entre mayo del 2019 y abril del 2020, es decir, prácticamente previos al confinamiento provocado por la pandemia de la Covid-19.