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Un cabildero italiano en San Lázaro

Pablo Cabañas Díaz / Sol Yucatán

En  junio de 2016, Bernard Barbier, quien había sido el responsable del espionaje del Estado francés entre 2006 y 2014 contó en su antigua escuela cómo espió a China, Canadá o España, cómo confirmó que Washington espiaba a los altos funcionarios  del Palacio del Elíseo o cómo guió a un comando francés para matar yihadistas en Mauritania. Estaba en la escuela superior de ingenieros Centrale Supélec, rodeado de jóvenes en los mismos lugares donde él estudió, Barbier se desinhibió. A preguntas de varios alumnos, contó hasta lo que no debía. Se olvidó de una regla elemental para un espía: podía ser grabado. Así fue, y el vídeo  acabó en el diario Le Monde, que publicó la historia. https://www.youtube.com/watch?v=s8gCaySejr4&t=3928s

La anécdota  anterior viene a cuento por un personaje muy menor al de  Bernard Barbier que responde al nombre de Paolo Salerno. Este cabildero apareció  en el  Salón del Pleno de la Cámara de Diputados a un lado de la curul de la legisladora Edna Díaz Acevedo, integrante del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Fue el diputado Leonel Godoy Rangel, vicecoordinador de Morena, quien interrumpió la animada charla del abogado italiano con su paisana para pedir que lo sacaran del pleno: “las curules son sólo para diputados”. “Quiero aprovechar porque aquí está un cabildero a lado de la diputada Edna y le pediría que se vaya atrás. No puede estar aquí en frente, para no confundir, es lugar de diputados. Por favor, señor presidente, porque se va a confundir con las votaciones”, expresó Godoy Rangel.

Parecía una “noticia falsa”, que uno de los principales  asesores de“Va Por México”, fuera a exhibirse de forma tan burda en el Pleno de la Cámara de Diputados. En la conferencia de prensa del 13 de abril, el presidente mencionó el artículo 33 de la constitución, al retomar el tema del “coyote” de las empresas extranjeras,  incluso señaló que había  motivos suficientes para aplicarle el artículo 33 de la constitución y expulsarlo del país.

A Salerno, se le olvidó que su  trabajo consistía solo en dar argumentos técnicos en contra de la “Ley de la Industria Eléctrica”, conocida como también como la Ley de Bartlett. Pero al igual que Barbier, Salerno quería  tener un papel protagónico. Despues de este dislate en pocos minutos estabamos enterados este “coyote”trabaja para el Comité de Energía de la Cámara de Italia. Que es e  Coordinador del Comité Energético de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa, y del  Colegio de Abogados A.C. (ANADE).  Además sabemos que estudió derecho en Bologna, Italia y realizó sus estudios de postgrado en el Departamento de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, en la cual obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados. Es profesor del Departamento de Derecho del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) e investigador del Centro ITAM Energía y Recursos Naturales (CIERN-ITAM). Su despacho tiene un nombre obvio: Salerno Asociados, en el que “dirige el área de Energía, ocupándose de todos los asuntos regulatorios, contractuales y de desarrollo de proyectos de mercado eléctrico y energías renovables”.

En estos días, los señalamientos contra Salerno encendieron las redes sociales, en especial en Twitter. Incluso han comparado este episodio con el caso de la empresa brasileña Odebrecht que, se sabe, dio dinero a Emilio Lozoya Austin, entonces director general de Petróleos Mexicanos, para repartir dinero entre los legisladores de oposición y que éstos aprobaran –como hicieron– la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto.  Salerno quiso ver a sus oponentes como “ingenuos” para decirlo con suavidad. La realidad exhibió todas sus limitaciones. Pero qué necesidad, como decía Juan Gabriel.

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