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  • Henrique González Casanova: El nuevo periodismo

Pablo Cabañas Diaz/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Henrique González Casanova (1924-2004), estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en El Colegio de México y en la Escuela Nacional de Antropología. Fue profesor emérito de la UNAM (2002), y un distinguido profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Representó en el siglo XX, en la ciudad de México, la fusión de lo mejor del viejo y del nuevo periodismo; diseñó e impulsó la preparación cultural y ética de los futuros periodistas, a la que vez influyó en las nuevas generaciones de periodistas que egresaban de la carrera Periodismo en la que participó en su fundación (1951) y después de la de Ciencias de Comunicación. 

Fue editor fundador de la Gaceta UNAM (1954) y coordinador de la revista Universidad de México. Constituyó, junto con Fernando Benítez, el suplemento cultural de Unomásuno, donde publicó su columna: “Sábado, Domingo y Feria”. Colaboró en el suplemento “México en la Cultura” del diario de Novedades, ¡La Cultura en México de la revista Siempre!, con su columna: “Personas y Lugares”, en la que con frecuencia abordaba cuestiones relacionadas con el estado de la educación en México, fuera ésta elemental o superior, pues considerada apremiante acelerar el proceso educativo de los mexicanos. Algunas de sus columnas periodísticas estaban firmadas con sus iníciales H.G.C. y utilizó también el seudónimo Alfredo Vivar, como apunta María del Carmen Ruiz Castañeda en su obra monumental: “Diccionario de seudónimos, anagramas, iníciales y otros alias usados por escritores mexicanos y extranjeros que han publicado en México”.

En una conferencia expresó: “La Universidad, al establecer dicha carrera más que una profesión aspira a dar una base cultural, intelectual, para que esta profesión sea ejercida con aptitud y juicio, pero la escuela no puede sustituir el ejercicio profesional con las aulas busca hacer periodistas capaces. Las escuelas de periodismo competirán con las redacciones, pero sí mantendrán la utilidad de una preparación previa. Además, es urgente establecer el derecho a la información como uno de los derechos del hombre, una necesidad que satisface el periodista, que debe prepararse para ejercer su función social de la mejor manera.”

Fue investigador en la Dirección General de Asistencia Pública (1942), en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (1943–1946) y en el Departamento de Estudios Económicos de la Nacional Financiera (1951–1954). Trabajó como publicista en el Departamento de Información para el extranjero de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) (1948–1950) y en el Departamento de Publicidad del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) (1947–1951). En la UNAM desempeñó distintos cargos: jefe de la Oficina de Prensa (1954), director general de Publicaciones (1955–1961), miembro del H. Consejo Universitario de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales (1962–1966), coordinador de la Comisión de Nuevos Métodos de Enseñanza (1970) y presidente de la Junta de Gobierno en 1980.  Con el rector Pablo González Casanova, fue un impulsor del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). Participó en las propuestas del Sistema de Universidad Abierta (SUAYDE) como parte de los trabajos de la “Nueva Universidad”, en la década de los setenta.

Con el poeta Alí Chumacero, el escritor José Luis Martínez, además de Jaime García Terrés, Abel Quezada, Francisco Giner de los Ríos y Joaquín Díez-Canedo, Henrique González Casanova formó parte de Los Divinos, grupo animador de célebres tertulias literarias. En un artículo titulado: Henrique González Casanova In memoriam de la autoría de Carlos Monsiváis, publicado en la Revista de la Universidad en septiembre de 2005, se expresó de esta manera sobre su maestro: “¿Qué distingue a Henrique González Casanova? La inteligencia, la memoria puntual, el amor por la tradición liberal y, en primera y última instancia, el sentido del deber, que usó gozosamente, sin prepotencia y con un don de la ubicuidad”.

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