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“INDIOS MUGROSOS Y PATARRAJADAS”

"Son unos indios mugrosos" e "indios patarrajadas", con estas indignantes y humillantes palabras se refiere Sisely Burgos Cano, subdelegada del Bienestar

FOBAPROA DE VILA

El auditor de la ASEY, Mario Can Marín,  “pescado" haciendo business en Ayuntamientos en los cuales descubría irregularidades en su cuenta pública, ofreciendo paquetes de asesoría para evitar denuncias y posible cárcel.

PLOMO SI NO HABÍA PLATA

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  • El auditor de la ASEY, Mario Can Marín, “pescado» haciendo business en Ayuntamientos en los cuales descubría irregularidades en su cuenta pública, ofreciendo paquetes de asesoría para evitar denuncias y posible cárcel.
  • En seis años, todos los fincamientos de responsabilidades contra Rolando Zapata Bello terminaban en un tribunal administrativo que finalmente los desechaba por estar fundamentados en una ley obsoleta
  • No es ninguna enfermedad incurable la que propició que se adelantara la salida del titular de la ASEY, sino más bien su enfermiza obsesión por el poder y el dinero

Redacción/Sol Yucatán

La salida del Auditor Superior del Estado de Yucatán, Mario Can Marín, no significa que se acabe la impunidad, porque las complicidades se generan desde otras áreas de ese órgano fiscalizador y tampoco se espera que quien lo sustituya sea en funcionario imparcial. Todos llegan por acuerdos cupulares para cuidarle la espalda al gobernante que termina.

Rubén Arjona, a quien se menciona como sustituto, se sabe de su cercanía con al actual gobernador Mauricio Vila Dosal y no olvidemos que Rolando Zapata fue quién nombró al renunciado para los mismos fines, cubrirle la espalda.

En seis años, todos los fincamientos de responsabilidades contra Rolando Zapata Bello terminaban en un tribunal administrativo, que finalmente los desechaba por estar fundamentados en una ley obsoleta.

Aquí sale a relucir la grave omisión de los diputados locales, que en dos años, han sido omisos para actualizar está ley que hasta parece hecha a propósito para permitir la impunidad.

Algunas fuentes indican que puede ser una salida digna para que no digan que lo corren, pues en la terna, podrían elegir a otra persona y dejarlo fuera de todo, sin ningún cargo.

¿Se rompe el pacto?

Can Marín, impuesto como Auditor Superior del Estado de Yucatán en el sexenio de su compañerito de pupitre escolar, «renunció» al cargo, «por cuestiones de superación personal y profesional», cuando le quedaba más de un año en funciones

En la especulación, Can fue «pescado» haciendo business, ofreciendo plomo si no había plata de por medio, en Ayuntamientos en los cuales descubría irregularidades en su cuenta pública, ofreciendo paquetes de asesoría para evitar denuncias y posible cárcel. Algunos de los embarrados simplemente lo torcieron para intentar salvarse.

Las dudas se disiparán cuando se nombre al primer secretario técnico de la Agencia de Inteligencia Patrimonial de Yucatán, cargo al que aspiraba.

De no estar ahí, se avivará la idea de que el pacto entre Rolando Zapata Bello y el gobernador Mauricio Vila Dosal (que entre otras cosas le dio 2 diputaciones federales a la 4T) ya no es tan firme como en 2021.

Y entonces Mario Can Marín, ex presidente de Canacintra, el Can guardián de Rolando para no ser auditado su sexenio, estaría en alto riesgo de ser ofrenda para el Cereso y a otro perro con ese hueso.

El tiempo dirá si también se cumple el pronóstico de que en la ASEY la oficina principal será rotulada con el nombre de Rubén de Jesús Arjona Ortiz

No es ninguna enfermedad incurable la que propició que se adelantara la salida del titular de la ASEY, sino más bien su enfermiza obsesión por el poder y el dinero, pues se sabe que renuncia para ser postulado a la Secretaría Técnica de la Agencia de Inteligencia Patrimonial y Economía del Estado, que encabeza Olga Rosas Moya.

Con cero resultados, ningún funcionario preso, aunque roban a manos llenas, Mario Can Marín deja la ASEY que lo hizo millonario.

Can Marín ya se frota las manos ante los jugosos negocios que ya imagina hará en la Agencia.

Ya pidió que le dejen trasladar a Inteligencia Patrimonial a todo el equipo con el que se hizo multimillonario en la ASEY. Varios de ellos, funcionarios rolandistas, que planearon y ejecutaron extorsiones contra alcaldes mediante despachos contables que por «arte de magia» les resolvían las observaciones que les hacía la Auditoría Superior.

Este es el segundo funcionario que renuncia, pues en septiembre lo hizo el fiscal anticorrupción José Enrique Goff Ailloud, quien tuvo un ineficiente desempeño y se fue en medio de acusaciones de haber creado, junto con su círculo más cercano, una mafia que protegía a funcionarios denunciados por corruptos.

Tanto el currículum vitae de Mario Can y de Goff Ailloud pesa la mancha y el estigma de la corrupción, de un ineficiente desempeño y de la sombra de los ‘moches’.

Tanto de Mario Can como de José Enrique, el análisis de su desempeño arroja que pueden contarse con los dedos de una mano los casos en los que los a sus expedientes se les dio seguimiento y llegaron a los juzgados

Cabe recordar que en 2019, las 26 denuncias que se pusieron contra el gobierno de Rolando Zapata pasarán primero por dos filtros.
Parte de ellas llegaron con José Enrique Goff Ailloud, titular de la Vicefiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y quien fue cuestionado cuando encabezó la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán.
Las demás denuncias estuvieron en manos de Mario Can Marín, expresidente de la Canacintra y Auditor Superior del Estado, un organismo del Poder Legislativo, es decir, depende de los diputados estatales, pero nunca pasó nada.
El empresario Can Marín mostró alergia y cerrazón a la transparencia en una ocasión en que reporteros intentaron entrevistarlo sobre su trabajo en esa dependencia pública, encargada de contribuir a que los impuestos de los empresarios y de la población en general no sean desviados