- Pobladores llevaron al mar al Cristo Negro y a la Virgen de la Asunción para pedir protección para pescadores y familias; la jornada concluyó con una ofrenda en memoria de quienes perdieron la vida en el mar
Redacción/Sol Yucatán
SISAL, Yucatán.— Con fe, tradición y devoción, pobladores de Sisal participaron en el tradicional recorrido marítimo de las imágenes de la Virgen de la Asunción y el Cristo Negro, una celebración profundamente arraigada en la comunidad y vinculada a la vida de quienes dependen del mar.
Pescadores, familias y habitantes del puerto se internaron en las aguas para acompañar a las imágenes y elevar sus plegarias por la protección de los hombres y mujeres del mar, así como por temporadas de pesca favorables y el bienestar de sus familias.



La jornada tuvo uno de sus momentos más emotivos al concluir el recorrido, cuando se realizó una ofrenda floral en memoria de los pescadores fallecidos, como homenaje a quienes perdieron la vida realizando una actividad que forma parte de la identidad y economía de esta comunidad costera.
Una tradición que nació en 1962
La celebración tiene sus raíces en 1962, cuando, a petición de los habitantes de la comunidad, se realizó la primera peregrinación de retorno temporal de la imagen a Sisal.
Aquel acontecimiento marcó el inicio de una festividad que, con el paso de los años, se convirtió en una de las expresiones religiosas y culturales más representativas del puerto.



Durante agosto, el Cristo Negro regresa temporalmente a Sisal, después de permanecer buena parte del año bajo resguardo en Hunucmá. Su retorno es esperado por la comunidad, que participa en las distintas actividades religiosas organizadas en su honor.
Cada gremio, entre ellos pescadores, artesanos y familias locales, participa en misas y rosarios para encomendar al Cristo Negro la prosperidad de las temporadas de pesca y la protección de quienes diariamente se internan en el mar.
Fe y mar
La tradición también mantiene viva la historia de una imagen que, de acuerdo con la memoria de la comunidad, fue hallada en las costas de Sisal en 1915.
Por ello, cada agosto el puerto se convierte en escenario de una celebración que mezcla religión, memoria y la relación histórica de los habitantes con el mar.
El último domingo de agosto representa uno de los momentos centrales de las festividades: pescadores, residentes y visitantes acompañan las imágenes en un recorrido sobre el mar, mientras las plegarias se elevan por quienes salen diariamente a las aguas.



Más allá del carácter religioso, la celebración representa una manifestación de la cultura yucateca vinculada al mar, en la que la comunidad también recuerda a sus ausentes y refrenda una tradición que se ha transmitido durante generaciones.
En Sisal, la fe no solamente permanece en tierra: también navega con quienes cada día desafían al mar para llevar el sustento a sus hogares.
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