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POR SIEMPRE “MATA DIABLOS”

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  • Ray destacó por su poder en las muñecas bateando sencillos, dobles, triples y cuadrangulares, sobre todo para que los melenudos liquidaran en cuatro juegos a Diablos Rojos ganándose el mote de “Mata Diablos”
  • La afición yucateca que disfrutó intensamente las espectaculares atrapadas del jardinero central en el parque Kukulcán, guardan en sus corazones esos recuerdos, aún luego de su trágica muerte en un accidente carretero

Redacción / Sol Yucatán

Era el año de 1984, una temporada de la Liga Mexicana de Béisbol para el olvido para los Leones de Yucatán, hasta ese momento, sobre todo en la primera parte de la campaña en la cual estaban casi en la lona, por lo cual el equipo hizo una serie de movimientos de jugadores para intentar retomar el rumbo y buscar el milagro de calificar a los playoffs, aunque sea de panzazo.

En ese momento álgido y crucial para la novena felina llegó el sonorense, Raymundo “Ray” Torres Ruiz, quien junto con otros jugadores que también arribaron a la cueva lograron una serie de hazañas épicas que hicieron que los aficionados vibrarán intensamente en el parque de la “Serpiente Emplumada”. Primero lograron calificar en cuarto lugar en la Zona Sur, a 10 juegos de los líderes Diablos Rojos del México, luego consiguieron barrer a los pingos en cuatro juegos de la mano del gran Ray, que a base de imparables de cualquier calibre, sencillos, dobles, triples y cuadrangulares aniquiló a los “Pingos” ganándose a pulso el mote del “Mata Diablos”. La historia no paro ahí.

El gran jardinero central volvió a brillar intensamente frente a los Tigres capitalinos en la serie final de la Zona Sur con atrapadas de auténtica fantasía corriendo de costado, hacia enfrente tirándose al pasto para levantarse como si nada y sacar la esférica de su guante con una gran atrapada, o también, capturando la pelota al pie de la barda con un salto espectacular exponiendo el físico sin ningún temor.

Al final, el resultado fue el mismo que ante la novena escarlata. Leones eliminó a los bengalíes en siete juegos para llegar a la tan ansiada final de la Liga Mexicana de Béisbol.

Junto con el jardinero dominicano Arturo DeFreites y con el soporte de las efectivas y letales serpentinas de Ken Angulo, y Freddy Arroyo, Ray Torres rubricó el milagro al vencer en seis juegos a los Indios de Ciudad Juárez para que los melenudos obtengan su segundo título luego de su primero, ganado en el lejano 1957. Ray Torres había encontrado su lugar en la Cueva.

Raymundo Torres nació en Hermosillo, Sonora en 1958 en el seno de una familia humilde, y desde muy pequeño descubrió su pasión por el deporte de la pelota caliente y no pasó mucho tiempo para que se descubriera su talento y capacidad para destacar en esta emocionante actividad.

Desde muy joven inició una carrera de 17 años en la Liga Mexicana del Pacífico jugando para los Naranjeros de su natal Hermosillo, también para los Tomateros de Culiacán, los Ostioneros de Guaymas, Mayos de Navojoa y los Algodoneros de Guasave, escribiendo una página de oro con sus queridos Naranjeros.

En el béisbol de verano deleitó a los aficionados al “Rey de los Deportes” por 20 campañas. Comenzó en Durango, luego jugó con los Diablos Rojos, llegó a sus queridos Leones en donde escribió su nombre con letras doradas, para luego pasar a los Sultanes de Monterrey, Piratas de Campeche y luego regresaría a la “Tierra del Mayab” para finalizar su carrera con los melenudos.

Entre sus números están los 1,930 juegos en los que participó, sólo en la Liga Mexicana en el verano, con 1,700 imparables, 311 cuadrangulares y 1,146 carreras producidas. Tiene el récord de todos los tiempos de más jonrones con casa llena con 13.

Globalmente promedió .268 de porcentaje de bateo con cuatro temporadas arriba de los .300. Su última campaña en el béisbol de verano  fue en 1998 con los Leones de Yucatán. En 2006 ingresó merecidamente al recinto de los inmortales.

Estas estadísticas y datos hablan por sí solos y ratifican la calidad de Ray Torres como jugador de béisbol, pero su entrega constante, profesionalismo en todo momento, humildad y el amor que siempre sintió y expresó por Yucatán es lo que hace que aún viva en todos de los corazones de los aficionados, aún luego de su lamentable fallecimiento el 27 de octubre del 2012 en un trágico accidente de carretera.

El funeral de Ray Torres se realizó en el parque Kukulcán donde aficionados y familiares le dieron la despedida, como lo hicieran con el ex dueño melenudo Gustavo Ricalde Durán y el querido Leonel “El Coronel” Aldama.

Siempre fue modesto y muy respetuoso con todos sus compañeros en todas las novenas con las que participó, pero aún más manifestaba ese respeto en todo momento por los aficionados, que a su vez, le respondían de la misma manera en cada encuentro en el que casi siempre destacaba el gran Ray Torres. El sonorense Raymundo Torres Ruiz fue quizás el último gran ídolo que han tenido los Leones de Yucatán que, en 1984, despertaron de su letargo para terminar con la sequía de títulos con la gran aportación del “Mata Diablos”, un  yucateco para siempre.

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