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QUÉ PASÓ CON FRIDA, LA PERRA RESCATISTA TRAS EL SISMO DEL 19S

Redacción/Sol Yucatán

Hoy cuando se recuerdan los terremotos ocurridos en Ciudad de México en 1985 y 2017, que causaron graves daños y muertes debido a su magnitud, surge en la memoria del colectivo recuerdos de estos trágicos y angustiosos momentos que se vivieron.

Los intentos de encontrar sobrevivientes se prolongaron por días. Para cumplir la labor se unieron, no solamente organizaciones e instituciones mexicanas sino, además internacionales, entre ellas Secretaría de Marina Armada (Semar).

Su componente estaba integrados por personas con entrenamiento especializado de rescate en zonas de rescate, pero también habían perros que recibieron un entrenamiento para estos casos.

Para entonces, Frida, una labrador amarilla, se presentó preparada con chaleco, lentes protectores y guantes en sus cuatro patas para entrar en acción y así lo hizo.

Prontamente, para entonces, su trabajo tomó mucha relevancia tanto de nacionales como de extranjeros. Aunque ella era apenas uno de los 270 canes del escuadrón que trabajó arduamente durante esos estresantes días. Los japoneses que se unieron a las labores de rescate la bautizaron Marina Chan, haciendo referencia al nombre que tenía en su chaleco.

TRABAJO SIN FRONTERAS

Frida participó en varios operativos tras los sismos de Ecuador en 2016, la explosión de la Torre de Pemex en 2013 y los terremotos del 9 y 17 de septiembre del 2017.

Para rendirle honores en julio del 2018 se develó en Puebla una estatua de Frida, con su uniforme de la Marina.

El 24 de junio de 2019, día Internacional del Rescatista, cuando Frida tenía 10 años, 2 meses y 12 días de edad, le hicieron entrega de un juguete en un emotivo acto, lo que representó su retiro y significaba que desde entonces podía disfrutar de su vida con una familia que decidiera adoptarla.

Por esta novedad se causó un revuelo. Miles de personas querían adoptarla. Pero en realidad cuando un perro con un entrenamiento como este pasa a retiro, suelen quedarse con sus entrenadores para que se sientan cómodas y porque, además, se les “desentrena” para que sepan disfrutar en tranquilidad.

Así que la decisión, salomónica por demás, fue que Frida se quedara en el Subgrupo de Control Canino de la Sección Tercera del Estado Mayor General de la Armada de México.

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