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COMISARÍAS, DEUDA QUE PAGARÁ RENÁN

Las elecciones del próximo 2 de junio tienen cuentas pendientes que cobrarle a Renán Barrera Concha, aspirante a la gubernatura por la alianza PAN-PRI.

CHATARRA DE 100 MDP

RAMÍREZ MARÍN, TRAFICANTE DE TIERRAS

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*Guillermo Ramírez Granados, hijo del exsecretario de Sedatu, adquirió gratis más de 40 hectáreas cerca de Motul, cuatro meses antes de que su padre renunciara a esa secretaría

*El joven obtuvo esos terrenos mediante actas de asamblea del ejido de Motul, realizadas el 12 de octubre de 2014, según el Registro Público de la Propiedad, cuando él tenía 19 años

*En su lujoso departamento de México, en Polanco, se reúne con grandes personalidades, pues el lugar cuenta con bar, obras de arte y todo tipo de comodidades; además de la servidumbre, el sitio es vigilado por elementos de seguridad privada

*En el terreno ubicado en Motul, para ser precisos, en su rancho «Tierra de Osos», en la carretera Telchac-Motul, a la altura del kilómetro 2.5, tiene muchísimas cabezas de ganado, además de cuatri-motos, carretas antiguas y muebles extremadamente ostentosos, así como comedores para unas 40 personas

*La Unidad de Inteligencia Financiera tiene una investigación pendiente del senador cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano

Redacción/Sol Yucatán

Mérida. – Guillermo Jacobo Ramírez Granados, hijo del exsecretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Jorge Carlos Ramírez Marín, adquirió más de 400,000 metros cuadrados de terrenos ejidales cerca de Motul, en octubre de 2014, cuatro meses antes de que su padre renunciara a esa secretaría.

Ramírez Marín se opone públicamente a que los ejidatarios vendan sus tierras, aunque en privado opina lo contrario, José Luis Carlos Santos Ramírez, entonces delegado en Yucatán del Registro Agrario Nacional, dependencia encargada del control de la tenencia de la tierra ejidal, sectorizada en la Sedatu, adjudicó a Ramírez Granados, «a título gratuito», ocho tablajes catastrales pertenecientes al ejido de Motul, equivalentes a más de 40 hectáreas.

Los terrenos se ubican a las afueras de la ciudad de Motul, a 25 kilómetros de Mérida, y pasan por la comisaría de Ucí, hasta los linderos de los núcleos agrarios de Sinanché.
Se trata de una región cuya plusvalía crece rápidamente, no sólo por la expansión urbana de Motul, sino por su cercanía a terrenos donde se prevé la construcción de plantas de energía eólica y solar, el cultivo de productos agrícolas y la construcción de viviendas.

Ramírez Granados obtuvo esos terrenos mediante actas de asamblea del ejido de Motul, realizadas el 12 de octubre de 2014, según el Registro Público de la Propiedad y del Comercio, cuando él tenía 19 años.

Casualmente, ese mismo día, su padre, Ramírez Marín, entonces titular de la Sedatu, recomendaba a los ejidatarios del país, en una entrevista de prensa en Mérida, no vender sus tierras porque «pueden tener utilidades propias sin necesidad de que les paguen con espejitos».

La operación que benefició a Ramírez Granados, tercer hijo de Ramírez Marín, supuso la entrega por parte de éste de una fuerte cantidad a los socios del ejido, pero se desconoce el origen de ese dinero que, en todo caso, sería difícil de conseguir para una persona de esa edad.

Ramírez Marín fungió como titular de la Sedatu del 3 de enero de 2013 al 27 de febrero de 2015. Actualmente es diputado federal por el PRI y vicecoordinador de la bancada de ese partido en la Cámara de Diputados.

DOBLE DISCURSO

De acuerdo con la información recabada en el Registro Público de la Propiedad, los ochos lotes «adjudicados» a Ramírez Granados y escriturados el 25 de enero de 2015 son los tablajes catastrales 5779, 5780, 5781, 5783, 5784, 5785 y 5787, con una superficie de 50,000 metros cuadrados cada uno, y el tablaje 5789, con 53,568 metros cuadrados.

En total, el hijo de Ramírez Marín obtuvo 403,568 metros cuadrados, más de 40 hectáreas, a través de una operación que muestra el doble discurso de Ramírez Marín y la participación de éste en el proceso de privatización y mercantilización de las tierras ejidales.

Al mismo tiempo que el ejido de Motul acordaba transferir parte de sus tierras al hijo de Ramírez Marín, en asamblea efectuada el domingo 12 de octubre de 2014, el entonces titular de la Sedatu hacía desenfadadamente un llamado a los ejidatarios a no vender sus tierras «porque hoy más que nunca valen más».

Como si su hijo no estuviera metido en la compra de tierras ejidales, ese día Ramírez Marín anunció que «la Sedatu prepara a los abogados y asesores de ejidos para que no haya gente ‘desplumando’ a los comisarios ejidales o interfiriendo en las asambleas ejidales mañosamente para quedarse con una ganancia ilícita».

«La nueva política agraria en el país», añadió, «ocasiona que grandes inversionistas que quieren explotar recursos naturales por medio de parques eólicos o minas recurran a la Sedatu para que sea el vínculo con los ejidatarios. Por ello diseñan dos mecanismos para fortalecer las organizaciones ejidales y campesinas, y especializan a los abogados en el rubro de minas y energías, para que sean capaces de obtener buenas utilidades y administrarlas».

«La utilidad que señala la ley energética para los ejidos es solamente la puerta para decirle a los hombres del campo que no vendan, que pueden tener utilidades propias sin necesidad que les paguen con espejitos para quitarles sus tierras y después solamente vean los grandes desarrollos y lujosos edificios», señaló.

La prensa local registra numerosas declaraciones similares de Ramírez Marín, que ha pronunciado, ya sea como titular de la Sedatu o como diputado federal.

Su posición pública respecto a que los ejidatarios no deben vender su tierras le sirvió para que los asistentes al XVI Congreso Nacional de Derecho Agrario en México y II Internacional, celebrado en Mérida el 31 de octubre de 2014, le entregaran el «Reconocimiento al Agrarismo Mexicano Andrés Molina Enríquez».
Ramírez Marín aceptó complacido el reconocimiento, sin mencionar que unos días antes su propio hijo había adquirido 400,000 metros de tierras ejidales.

VIDA MUY OSTENTOSA

Cabe señalar que Jorge Carlos Ramírez Marín está acostumbrado a una vida por demás ostentosa, plagada de lujos y excesos.

Por ejemplo, en el terreno ubicado en Motul, para ser precisos, en su rancho «Tierra de Osos», en la carretera Telchac-Motul, a la altura del kilómetro 2.5, tiene muchísimas cabezas de ganado, además de cuatri-motos, carretas antiguas y muebles extremadamente ostentosos, así como comedores para unas 40 personas.

Incluso, se podría decir que el lugar parece como un palacio real, digno de reyes, o bien, de algún capo del narco, con recámaras de lujo, sin mencionar albercas de varios tamaños y muchos muebles de maderas finas y preciosas.

También hay cantinas, obras de arte y todo tipo de comodidades, como sala de fiestas, con baños de lujo, claro, con su respectiva servidumbre y vaqueros a cargo del sitio. Por si fuera poco, el lugar prácticamente nunca es habitado por la familia de Ramírez Marín, pero sí es usado para banquetes de lujo para altos funcionarios, allegados de Jorge Carlos.

También es importante mencionar que en su lujoso departamento de México, en Polanco, se reúne con grandes personalidades, pues el sitio está acondicionado, cuenta con bar, obras de arte, muebles de lujo muy costosos y todo tipo de comodidades; el lugar obviamente está bien decorado y cuenta con servidumbre, además de que es vigilado por elementos de seguridad privada. En su residencia privada, en el fraccionamiento Campestre, en Mérida, está por demás decir que también cuenta con todas las comodidades y hasta con maquinitas para hacer marquesitas, granizados y todo lo que se le antoje al funcionario.

Además, Jorge Carlos Ramírez Marín también es conocido entre sus trabajadores como una persona prepotente y con un resentimiento a la gente humilde, en especial a los pobladores mayas, pues prácticamente los trata con desprecio, con el consentimiento de su esposa, María Elena Granados.

Es más, varios de sus ex empleados señalaron a este rotativo que su mujer es quien da las órdenes y maneja a Ramírez Marín a su antojo.

Eso sí, «El Gordo Marín» también es conocido por ser muy inteligente y muy hábil, para robar claro, por lo que se ha ganado el respetado de otras personas y funcionarios que lo rodean.

INVESTIGADO POR LA UIF

La Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público están investigando el papel de Rosario Robles Berlanga como titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), en la venta de terrenos nacionales a empresarios, a precios de ganga, incluyendo un predio en Cancún, y también estarían revisando la gestión de su antecesor, Jorge Carlos Ramírez Marín, quien estuvo en esa dependencia de 2013 a 2015.

De acuerdo con la información publicada en la Ciudad de México, el 19 de febrero de 2016, la Sedatu vendió a Vicente Francisco Cetina Novelo un predio de 262.5 hectáreas ubicado frente al mar sobre la carretera Cancún-Tulum, propiedad de la Nación, pero del cual él reclamaba la posesión, con un valor comercial estimado en mil 240 millones de pesos, en apenas 61.4 millones de pesos, según un avalúo que habría dado el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales.

En un sólo día, Cetina Novelo anotó la compra en el Registro Público de la Propiedad de Quintana Roo y vendió el predio a IHC Inmobiliaria, S.A. de C.V., de José Antonio Chapur Zahoul.

La información periodística señala a Bastarrachea Sosa, cuya dependencia se encargaba de regularizar los terrenos nacionales ocupados, como el principal responsable de la venta de ese terreno, participando personalmente en la realización de trámites que le corresponderían hacer al comprador.

En el caso específico de la venta del predio en Cancún, se confirmó la presencia de un yucateco en la operación, pero se trata de Luis Armando Bastarrachea Sosa, exdirector de Propiedad Rural de la Sedatu, quien, sin embargo, habría llegado a ese puesto con Ramírez Marín en 2013, cuando éste fue nombrado secretario por Enrique Peña Nieto.

La fuente no descarta una investigación a la gestión de Ramírez Marín como titular de la Sedatu, pero por motivos relacionados con la compra irregular de terrenos por parte de esa dependencia entre 2013 y 2014, descubierta por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), así como por su aparente complicidad o negligencia para impedir la participación del Registro Agrario Nacional en la llamada «Estafa Maestra».

Así, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) investiga la venta de terrenos federales y reservas territoriales que realizó Rosario Robles, cuando estuvo al frente de la Sedatu, entre ellos un valioso terreno en Cancún en 2016.

Según la información, la indagatoria también abarca la gestión del yucateco Ramírez Marín, actual senador del PRI, y de otros funcionarios, entre ellos el propio Bastarrachea Sosa.

Ramírez Marín rechazó esta versión y en un boletín precisó que «en el caso que se menciona (el de Cancún), este es posterior al período en que me desempeñé como titular de la Sedatu. Hasta el momento no he recibido ninguna notificación, aviso o información, sobre alguna investigación de la UIF, ni de ninguna otra dependencia de Gobierno, respecto a mis acciones al frente de la Sedatu», precisó.

«Durante los dos años y meses que me desempeñé como titular de la dependencia», agregó, «así como a mi salida de la misma, se realizaron todos los escrutinios e inspecciones que por ley corresponden tanto al Órgano de Control Interno, como a la ASF, sin que se hayan señalado irregularidades».

Sobre el terreno de Cancún, de acuerdo con la información publicada, el 19 de febrero de 2016, la Sedatu vendió a Vicente Francisco Cetina Novelo un predio de 262.5 hectáreas, ubicado frente al mar sobre la carretera Cancún-Tulum, con un valor comercial estimado en 1,240 millones de pesos, en apenas 61.4 millones de pesos.

El mismo 19 de febrero se anotó la compra en el Registro Público de la Propiedad de Quintana Roo y el mismo día Cetina Novelo vendió el terreno a IHC Inmobiliaria, S.A. de C.V., propiedad de José Antonio Chapur Zahoul.

La información periodística señala a Bastarrachea Sosa como el principal responsable de la operación, por parte de la Sedatu, lo que habría ocasionado un quebranto al Erario, en la que incluso realizó personalmente en varios trámites.

De acuerdo con la información proporcionada, este funcionario nació en Yucatán, donde se graduó de contador en la UADY. A principios de 2013 fue nombrado director general de Propiedad Rural de la Sedatu y, a la renuncia de éste, en febrero de 2015, Bastarrachea logró permanecer en su puesto hasta 2017.

Entre otras responsabilidades, tenía la de regularizar los terrenos nacionales ocupados y venderlos a particulares si se daba el caso, dentro de lo que se llama el Procedimiento de Enajenación Onerosa de Terrenos Nacionales, que puede ser directamente o mediante subastas.