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RAPIÑA DE CONTRATOS

  • En pleno proceso electoral, el empresario Marco Christian Murillo Villarino hizo su agosto en 2021 al obtener un par de contratos a modo con los alcaldes de Tizimín y Progreso por 5.3 millones de pesos
  • En el lapso de un mes, la empresa Tanlah Construcciones y Edificaciones consiguió ambos convenios por un presupuesto de cinco millones 317 mil 202 pesos, tras convencer a dichos ediles
  • Lo más interesante de todo, es que se trata de una empresa relativamente nueva, y en tan sólo dos años ya logró diversos trabajos, con diferentes presidentes municipales de Yucatán

Redacción/Sol Yucatán

Tizimín.- En pleno proceso electoral, el empresario Marco Christian Murillo Villarino “hizo su agosto” en 2021 al obtener un par de contratos a modo con los alcaldes de Tizimín y Progreso, Reyes Gaspar Aguiñaga Medina (edil interino que solamente estuvo durante el periodo electoral de su jefe Mario Alberto González, que perdió la reelección) y Julián Zacarías Curi (quien está actualmente en su segundo periodo), respectivamente, por un monto de 5.3 millones de pesos, para la realización de diversas obras, tanto de rehabilitación de calles como baños para familias pobres.

En el lapso de un mes, sospechosamente en medio de esa disputada jornada electoral, la empresa Tanlah Construcciones y Edificaciones, Sociedad Anónima de Capital Variable, consiguió ambos convenios por un presupuesto por cinco millones 317 mil 202 pesos, tras convencer a dichos ediles.

Lo más cuestionado de todo, es que se trata de una empresa relativamente nueva, y en tan sólo dos años ya logró diversos trabajos, con diferentes presidentes municipales de Yucatán.

El 31 de mayo de 2021, el concejal de Tizimín y Murillo Villarino suscribieron el contrato de obra pública con base a precios unitarios y tiempo determinado, con número FAISM-096-SAN-016-2021, relativo a la “Construcción de sanitarios con biogestores 2 en Tizimín localidad de Chan Cenote y asentamientos Manuel Cepeda Peraza, Samaria, Luis Rosado Vega, Comichén, San Martín, Ocho Calle, Santa María y Santa Cruz”.

Cabe destacar que el documento fue signado una semana antes de los comicios, pues la votación se realizó el 6 de junio.

Tanlah Construcciones y Edificaciones, SA de CV, es una empresa relativamente nueva, pues fue creada el 5 de abril de 2019, y su predio fiscal está ubicado en la calle 27 número 474 B entre 40 y 42 de la colonia Jesús Carraza, de Mérida.

El procedimiento para la asignación fue a través de una licitación pública, pero en ningún momento se dio a conocer el número de licitantes, y mucho menos los resultados de la evaluación de la propuesta ganadora, entre otros detalles.

En el documento se estableció que el contratista “tiene capacidad jurídica para contratar, reúne las condiciones técnicas y económicas y dispone de la organización y elementos suficientes para obligarse a la ejecución de los trabajos relativos a la obra objeto del contrato”.

El munícipe le asignó un techo financiero por un millón 784 mil 158 pesos, recurso proveniente del Ramo 33 y a cargo del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (Faism) del ejercicio 2021.

Asimismo, el municipio otorgó un anticipo por el 30 por ciento del monto del contrato, que corresponde al importe de 535 mil 248 pesos para que el contratista realice en el sitio de los trabajos la construcción de bodegas e instalaciones y, en su caso, para los gastos de traslado de maquinaria y equipo de construcción e inicio de los trabajos, así como para la compra y producción de materiales de construcción, la adquisición de equipos que se instalen permanentemente y demás insumos.

El plazo de ejecución de la obra objeto fue de 50 días naturales, y ante la urgencia de empezar, el trabajo inició el 31 de mayo, el mismo día que se firmó el documento, y la labor concluyó el 19 de julio de 2021, sin embargo, no hay pruebas del fin de la misma.

El contrato está compuesto de 25 cláusulas, distribuidas en 11 fojas, en el cual no se especificó el nombre de los beneficiarios, tampoco hubo constancia de la entrega de la obra, ni evidencia fotográfica de la realización de los trabajos.

CASO PROGRESO

Además de Murillo Villarino y Aguiñaga Medina, el contrato también fue firmado por la secretaria de la comuna, Citlali Anilú Polanco Maldonado, y la directora de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, Grisell del Carmen Castillo Puc.

La corrupción no paró ahí, debido a que un mes después, el empresario estableció acuerdos con el alcalde que logró reelegirse Julián Zacarías Curi, correspondiente a la rehabilitación de las calles de Flamboyanes, comisaría de Progreso.

El 30 de abril del 2021, en la oficina de la Dirección de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de Progreso, se celebró el Acto de Fallo del concurso por licitación pública con número MPY-LP-04-2021, de la obra “Rehabilitación de calles en Campestre, Flamboyanes, de Progreso, Yucatán”.

De acuerdo con el documento, sólo hubo un licitante, a quien se le entregó la respectiva obra, y por ende, se le autorizó el respectivo techo financiero, por tres millones 533 mil 43 pesos.

El contrato fue firmado el 3 de mayo del mismo año, y la obra tendría una duración de 30 días naturales, por lo que se empezó al día siguiente, para concluir el 2 de junio.

Para disimular la corrupción, el documento fue firmado por el director de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Luis Alberto Castro Naal, el subdirector de Obras Públicas, Omar David Ramos Povedano, y el representante de la empresa, Marco Christian Murillo Villarino.

En ambos casos, fue evidente la violación a la Ley de Obra Pública y Servicios Conexos del Estado de Yucatán.

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