- La secretaría de Seguridad Pública, que encabeza Omar García Harfuch, puso en marcha en el estado de Morelos la Operación Enjambre y fueron detenidos varios presuntos narcoalcaldes ligados a la facción de Los Chapitos, jefes del cártel de Sinaloa
- Por otra parte, se investiga al menos a diez alcaldes más y jefes policiacos por estar implicados en el cobro de piso, secuestros, desapariciones y feminicidios. El crimen organizado penetró la administración del gobierno que encabeza Margarita González Saravia
- Una red de funcionarios de la Secretaría de Infraestructura –antes Obras Públicas –fueron capturados por el cártel de Sinaloa y, desde la dependencia, operaban extorsiones en obras de construcción grandes y pequeñas. La mandataria dijo desconocer tal infiltración en su gobierno y rechazó estar ligada al crimen organizado.
Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo
Morelos.- El cártel de Sinaloa infiltró al menos a diez alcaldías de Morelos, según investigaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, que encabeza Omar García Harfuch, quien puso en marcha en esa entidad la Operación Enjambre, cuyo objetivo es desmantelar la red criminal que atenaza a los Ayuntamientos de esa entidad federativa.
Además, el grupo criminal también operaba desde la secretaría de Infraestructura –antes Obras Públicas –del gobierno de Morelos. Y desde esa dependencia, según la indagación, operaban extorsiones en obras civiles, pues un grupo de funcionarios se dedicaban a pedir piso para que empresarios pudieran construir viviendas, edificios y otras construcciones.
La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia dijo desconocer que su gobierno esté infiltrado por el crimen organizado y rechazó cualquier trato o vínculo con criminales.
Tras la puesta en marcha de la Operación Enjambre por parte de la secretaría de Seguridad Pública Federal, que encabeza Omar García Harfuch, un juez federal vinculó a proceso a cuatro funcionarios municipales y un exservidor de Morelos, detenidos en la Operación Enjambre, por su presunta participación en operaciones con la delincuencia organizada y cometer delitos contra la salud.
El Ministerio Público Federal presentó datos de prueba que resultaron suficientes para obtener esa determinación, además de mantener la prisión preventiva oficiosa. El juzgador fijó un plazo de quince días para la investigación complementaria.
Los funcionarios de Morelos ligados con el cártel de Sinaloa son Agustín Toledano, presidente municipal de Atlatlahuacan; Irving Sánchez, exalcalde de Yecapixtla; Horacio Zavaleta, secretario del Ayuntamiento del municipio de Cuautla, así como al tesorero de esa demarcación –Jhonathan Espinoza – y Pablo Adrián Portillo, Oficial Mayor de ese mismo municipio. Todos estos ediles fueron detenidos el pasado 20 de mayo.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la acción que también detuvo Arisbel Rubí Vázquez, excandidata a la alcaldía de Atlatlahuacan por presuntas relaciones con la delincuencia organizada.
El juez de la causa –Edgar Alejandro Domínguez –envió a los detenidos a un penal federal de Hermosillo, Sonora.
Eso no es todo: Luego de que se ejecutó la Operación Enjambre en Morelos, el exalcalde de Cuautla, Jesús Corona Damian, se dio a la fuga y hasta ahora se desconoce su paradero. Al edil se le relaciona con el cártel de Sinaloa, a través de un operador de Los Chapitos conocido como Júpiter Araujo Bernard, alias “El Barbas”, quien es identificado como jefe regional del grupo criminal en la zona oriente de Morelos.
Las pruebas de que dispone la FGR incluyen, además de testimonios, videos en los que los alcaldes y funcionarios municipales aparecen con el jefe criminal. También se identificaron a otros funcionarios del estado de Morelos presuntamente vinculados con el cártel sinaloense.
Se afirma que a través de Júpiter Araujo, “El Barbas”, el cártel de Sinaloa habría financiado candidaturas de al menos una decena de alcaldes que están siendo investigados por la FGR. De esta forma, el grupo criminal buscó libertad y protección para cometer delitos como secuestros, venta de drogas y extorsiones.
El dato más grave es que en Morelos se puso de moda el cobro de piso ahora en los hogares. Una suma por cada miembro de una familia es lo que cobra el crimen organizado por permitirles habitar sus viviendas. De no pagar, las casas pueden ser incendiadas, según las denuncias ciudadanas.
Durante el 2024, tras el arribo al poder de la mandataria Margarita González Saravia el estado de Morelos registró una escalada de violencia que incluyó extorsión, homicidio, narcomenudeo, robo, secuestros y feminicidios. En este último delito, la entidad ocupa el primer lugar nacional.
La entidad también enfrentó agresiones en contra de aspirantes a candidatos a cargos de elección popular durante el proceso electoral 2023-2024. También fueron asesinados varios exalcaldes entre 2022 y 2023.
La casa del exalcalde de Cuautla, Jesús Corona, ha sido balaceada en un par de ocasiones presuntamente por grupos rivales. Tras su fuga y desde la clandestinidad, el exalcalde tramitó un amparo para evitar ser detenido. El juzgado Quinto de Distrito en el Estado de Morelos admitió la solicitud y le concedió una suspensión provisional, aunque la resolución establece que una vez ejecutada la orden de aprehensión deberá quedar a disposición del juez que lo requiere para la continuación de la causa penal.

GUERRA DE CÁRTELES
La guerra entre cuatro grupos criminales –Sinaloa, Cártel de Jalisco, Guerreros Unidos y Los Rojos –mantienen al estado de Morelos sumido en una crisis de seguridad sin precedentes.
Tanto de día como de noche las balaceras se presentan en la vía pública, bares, cantinas, centros nocturnos y hasta en los estacionamientos de las plazas comerciales el crimen organizado ajusta cuentas con sus rivales.
La noche del 2 de mayo, en la ciudad de Cuernavaca, fue ejecutado Moisés Brito, mejor conocido en el mundo del hampa como “El Balam”, a quien las autoridades tanto de Morelos como de Guerrero identificaron como jefe de sicarios del grupo delictivo “Guerreros Unidos”.
De igual forma, las autoridades pudieron confirmar que se trata del mismo personaje que estaría implicado en la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 por el crimen organizado. Por esos hechos, Brito tenía órden de aprehensión
La ejecución del sicario ocurrió en el estacionamiento de una tienda de conveniencia localizada en la avenida Diana, muy cerca de la autopista Cuernavaca-México. “El Bandam”, según la recapitulación que hicieron las autoridades, arribó al lugar acompañado de una mujer.
Ahí se encontraron con otras personas y una de ellas sacó una pistola y le disparó a “El Bandam” y su acompañante, quien quedó gravemente herida y fue llevada a un hospital cercano donde falleció. El Cuerpo del jefe de sicarios de “Guerreros Unidos” quedó tirado en el lugar de los hechos y fue levantado por las autoridades forenses.
De inmediato hubo intercambio de información entre las fiscalías de Guerrero y Morelos para cruzar información. La Fiscalía estatal informó que el hombre asesinado tenía una orden de aprehensión por que se le vinculó a la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.
Al revisar lo ocurrido dijo que “El Balam” murió como consecuencia de un ataque directo con pistola .9 milímetros; expuso que no se sabía si había sido un asalto o una ejecución, pero expuso que ésta segunda hipótesis sería sobre la que se basaría la indagatoria.
Por otra parte, a través de un comunicado de prensa el gobierno de Morelos que encabeza Margarita González Saravia reportó un tiroteo cerca del C5, una suerte de refriega tras la muerta de “El Balam”.
El cártel Guerreros Unidos y Los Rojos están enfrentados por el control de la plaza de Morelos. A esta guerra se ha sumado el cártel Jalisco Nueva Generación y una célula del grupo Sinaloa.

MORELOS, BAJO EL FUEGO DEL NARCO
La guerra entre los cárteles “Los Rojos, “Guerreros Unidos” y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantienen a Morelos sumido en una crisis de violencia que ha trastocado la gobernabilidad en el estado.
Tanto de día como de noche, en Morelos se suscitan balaceras y masacres; el comercio de drogas está imparable y, por si fuera poco, los grupos criminales ajustan sus cuentas pendientes en todas partes. Además, cobran el llamado “derecho de piso”, secuestran, “levantan” a personas que, después, son asesinadas y enterradas en fosas clandestinas a pesar de que los familiares pagan el costo del rescate. La mafia no tiene límites en la tierra del revolucionario Emiliano Zapata.
El estado de Morelos, que fue gobernado por el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, está convertido en un campo de batalla del crimen organizado.
La violencia que se enfrenta en esa entidad se debe, de acuerdo con las autoridades locales y federales, a la lucha que enfrentan las bandas criminales, las cuales están disputándose el control territorial.
Morelos se quedó sin control por parte del crimen organizado tras la captura, en el 2019, de Santiago Mazari, “El Carrete”, jefe del cártel de “Los Rojos”, quien operó el narcotráfico protegido por el gobierno de Graco Ramírez, quien entregó malas cuentas a su sucesor, Cuauhtémoc Blanco y éste, a su vez, heredó una estela de violencia y vínculos criminales a Margarita González Saravia.
Mazari controlaba todo Morelos y buena parte de Guerrero, éste, territorio de “Guerreros Unidos y “los Ardillos”, dos de los más temibles cárteles generadores de violencia en el país.
LA GUERRA INTERMINABLE ENTRE CÁRTELES
El estado de Morelos es una de las entidades que, desde hace décadas, es asidero del crimen organizado. El estado es clave en la ruta del Pacífico, la que conecta con Guerrero y Michoacán y que permite el abastecimiento de droga en la Ciudad de México: la droga llega a Morelos y luego ingresa a la capital del país por el municipio de Xochimilco.
En la década de los ochenta y noventa, Morelos estuvo bajo el dominio de los cárteles de Guadalajara y de Juárez, entonces encabezados por Miguel Ángel Félix Gallardo y Pablo Acosta Villarreal, respectivamente.
Tiempo después, Pablo Acosta se suicidó cuando Guillermo González Calderoni, el policía del salinato, pretendió detenerlo. Félix Gallardo, por su parte, fue detenido en 1989. Fue el segundo golpe espectacular de Carlos Salinas. Antes había capturado a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, el líder petrolero.
Así, el camino quedó abierto en Morelos y en la ruta del Pacífico para Rafael Aguilar Guajardo , quien asumió el control del cártel de Juárez hasta 1993, pues en abril de ese año fue asesinado en Cancún, Quintana Roo. Tras su muerte, Amado Carrillo asumió el liderazgo del cártel y tomó el control de Morelos.
No sólo el estado le sirvió como plaza: también optó por quedarse a vivir en el estado, en el municipio de Tetecala, donde adquirió una finca cuya característica es una enorme barda, como de unos cinco metros de altura, que convirtió aquella fastuosa mansión en una verdadera fortaleza.
En la hacienda o finca Tetecala se ahogó una hija de Amado Carrillo –Amada Carrillo –quien cayó en una de las albercas que había en ese lugar.
Con Amado Carrillo llegó la plana mayor del cártel de Juárez a Morelos: Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, Ignacio “Nacho Coronel”, Ismael “Mayo” Zambada y los hermanos Beltrán Leyva. Arturo Beltrán vivía en una zona residencial de Cuernavaca. Ahí fue murió en un tiroteo con efectivos de la marina. Vivía protegido, según se dijo, por altos mandos del Ejército.
Tras la muerte de Amado Carrillo, “El Azul” se afincó en Morelos. Era gobernador el panista Sergio Estrada Cajigal. Se dijo que la hija de “El Azul” era novia del entonces gobernador. Esparragoza tenía el control de la policía estatal y traficaba droga en las patrullas estatales y a través del aeropuerto del estado.
Ahora que Morelos vive una oleada de violencia sin tregua, el gobernador Cuauhtémoc Blanco se ha mostrado impotente, pues el estado ha mostrado incapacidad para hacer frente a los cárteles que se disputan el control de la entidad.
Cuando Graco Ramírez, el exgobernador del PRD, dejó el cargo, el estado estaba dividido. En Morelos hay 37 municipios y al menos 15 de ellos estaban gobernados por alcaldes ligados al narcotráfico, según aceptaron las propias autoridades estatales. Esta situación prevalece hasta la fecha. El narco está desatado y las autoridades sólo son meros espectadores de la violencia de alto impacto.
Actualmente, de acuerdo con el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, se investiga a una decena de alcaldes y funcionarios municipales de Morelos, así como a jefes policiacos, presuntamente ligados con la delincuencia organizada.
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