----------

DICEN NO AL VIADUCTO ELEVADO

• Vecinos de Progreso protestan por la obra del viaducto elevado que pretende hacer el gobierno de Mauricio Vila Dosal• Señalan que es una...

SE ROMPE TRADICIÓN DE SOBADORES

InicioLocalesSE ROMPE TRADICIÓN DE SOBADORES

Guillermo Medina / Sol Yucatán.

Se rompió la tradición de los sobadores del municipio de Yobaín que venía de generación en generación, ya que los sobadores de la familia Sierra que mantenían esta particularidad del municipio y de cierta forma aportaban a la economía local han emigrado. Esta actividad estimulaba el surgimiento de negocios como puestos de comida y lugares para hospedarse en la localidad.

La historia de los sobadores de Yobaín comienza con Don Enrique Sierra Erosa, quien era considerado por muchas personas como una leyenda viviente, ya que tenía conocimientos que parecían ser mágicos, y en muchas ocasiones las personas acudían con él para que los cure de sus lesiones. Muchos de estos no podían caminar.

Don Enrique le inculcó el oficio a sus sobrinos para que continúen con el legado familiar, no obstante, los sobrinos emigraron del municipio para posteriormente establecerse en las zonas con mejor economía en Mérida y tener mejores ingresos, a diferencia de su tío.

Adán Avilés Sierra es uno de los más conocidos en el municipio, puesto que al preguntar por el sobador los habitantes hacen referencia de él y proporcionan la ubicación de su consultorio en Prado Norte de la ciudad de Mérida.

Los vecinos señalan que, a diferencia de su tío, Adán nunca realiza consultas en el municipio y se limita a atender a sus pacientes en su consultorio de Mérida, al cual no pueden acudir los habitantes de Yobaín para ser atendidos a causa de la falta de recursos para viajar.

Algo que igual señalaron los pobladores, es que los sobrinos rompieron la regla de oro de Don Enrique, ya que él no les cobraba a los habitantes del municipio, sólo a los que venían de fuera. Por su parte, Adán le cobra a todo aquel que solicite sus servicios.

Don Enrique Sierra se volvió famoso debido a su forma milagrosa de curar a las personas en su domicilio el cual no era un consultorio de lujo, sino que era una morada humilde en donde se reservaba a atender a los visitantes quienes tenían que tomar una ficha para no perder su turno en la larga fila.

La famosa morada del sobador se convirtió en una tienda de abarrotes de nombre “Tienda Adirem”, la cual en palabras de los pobladores es rentada por los sobrinos de Don Enrique.

De igual forma, en la localidad se encontraba un pequeño hotel que daba hospedaje a los pacientes de Don Enrique para que no viajen por la noche o en su caso puedan alcanzar lugar en la fila de espera para ser sobados. Tras llegar a su fin esta tradición también desapareció este hotel y ahora se encuentra en su lugar un molino y tortillería.

Artículo anterior
Artículo siguiente