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EDITORIAL

 

DESAFÍO

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LOS CAPITALES

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SIMPLEMENTE CERVERA

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  • Hoy, sus hijos Felipe y Víctor quieren manchar el legado histórico del próser y derramar su sangre por los canales de la desgracia, esos corredores del populismo y la traición que merecen el desprecio de la historia.
  • Felipe y Víctor se apellidan simplemente Cervera porque nunca han practicado el Cerverismo. El Cerverismo ya no es un apellido, es obra, historia y lealtad

Redacción /Sol Yucatán

Yucatán ha tenido una historia política rica y compleja que se remonta a la época prehispánica cuando la región estaba habitada por diversos grupos indígenas como los mayas, quienes tenían una organización política y social avanzada.

La llegada de los españoles y la época colonial experimentaron numerosos conflictos políticos y sociales, incluyendo la Guerra de Castas. Luego, en el siglo XX, Yucatán fue escenario de importantes movimientos políticos, como la “chispa” de la Revolución, cuyos orígenes se gestaron en la heroica Valladolid y la lucha por la autonomía de Yucatán por querer ser el estado libre y soberano.

También se gestaron importantes movimientos sociales, como la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer y la realización en Mérida del Primer Congreso Feminista de México en 1916, o el auge del oro verde, el henequén y sus haciendas.

Sí. Hay una rica y vasta historia política que es de todos los yucatecos que han formado patria y libertad.

Y en ese contexto, en nuestra historia moderna, Yucatán tuvo un desarrollo y legado significativo en la región gracias a un visionario, a un hombre que dio su ser, su todo para trascender: Don Víctor Cervera Pacheco.

Desde su vida y hasta su muerte, Don Víctor Cervera Pacheco fue un revolucionario, como el partido donde militó siempre, el Revolucionario Institucional, donde se forjó y le dio al estado su propia historia de crecimiento, desarrollo y de oportunidades para todos gracias a su palabra cumplida, como un pacto de sangre que iba más allá de un simple contrato o firma.

En el PRI construyó su carrera política desde el centro del país como Diputado Federal y Secretario. Su influencia en la política nacional le permitió ampliar sus horizontes desde su tierra natal Dzemul y hasta Buctzotz desde el “Chen” Pato, donde comenzó a labrar, piedra tras piedra, un legado único para levantar la casa que hoy todos conocemos como Yucatán.

Lo que no se conoce no se valora y el legado y obra de Don Víctor Cervera Pacheco en Yucatán está manifiesto desde su liderazgo estudiantil o su paso por las centrales obreras campesinas, siempre en el compromiso con el desarrollo y bienestar de la región, así como en su defensa de las tradiciones y la identidad cultural yucateca y educación.

 Su día a día era de enseñanza pura, como un libro que se escribe lentamente y con la seguridad de que su paso firme siempre hacia adelante, sin importar los obstáculos, superó las críticas de sus rivales políticos o enemigos, que estuvieron siempre presentes.

 Construyó obras emblemáticas que dan futuro al estado con puentes firmes de democracia, mano dura y carácter en esas caminatas interminables por los caminos del Mayab. Su enseñanza está ahí, permanece inerte, en esa política del Siglo XX donde «la política es el arte de servir a los demás, de buscar el bien común por encima de los intereses personales».

 Hoy, el justo valor de esta rica historia encumbra su obra, que ya no es de uno solo, de dos o de un simple apellido, porque su nombre mismo, Don Víctor Cervera Pacheco, trasciende fronteras como sinónimo de ser siempre priista, luchador social guerrero fiel tricolor y de valores con legado y doctrina para todos los yucatecos.

Pero como todo en la vida, los oportunistas siempre están presentes con su ignorancia y la política no es la excepción. Como cualquier vulgar ladrón de esquina y sin raíces, MORENA, que carece de educación política, historia e identidad, se quiere apoderar de lo que no le pertenece.

La falta de oficio político de MORENA, que brilla sin estructura partidista, se refleja en la escoria que les llega, de políticos en decadencia que se quieren aprovechar del voto ciudadano con engaños, mentiras y traición. Es esa política sucia de sinvergüenzas, que en su tiempo tuvieron todo y que quieren seguir practicando de la manera más vil bajo las faldas de la familia.

Pero hoy, sus hijos Felipe y Víctor quieren manchar este legado histórico del próser y derramar su sangre por los canales de la desgracia, esos corredores del populismo y la traición que merecen el desprecio de la historia.

Felipe y Víctor se apellidan simplemente Cervera porque nunca han practicado el Cerverismo.

El Cerverismo ya no es un apellido, es obra, historia, raíces, legado, futuro, es la cosecha de un hombre que supo sembrar en el momento justo. Pero también es lealtad, honor y justicia para honrar la casa, para mantenerla y luchar con ideales y raíces firmes y sólidas. Es priismo vivo y puro, inquebrantable, que se une más no se vende, que construye más no divide, porque ese legado y para sorpresa de muchos, simplemente, ya no les pertenece a unos cuantos.

El Cerverismo es el compromiso de una nueva historia del PRI, del Revolucionario Institucional, de poner piedra tras piedra para levantar cimientos, sólidos y fuertes para nuevos puentes partidistas para construir la democracia del Siglo XXI.

El Cerverismo es la esencia misma de la Casa del Pueblo, la que respira todos los días con su plaza inquebrantable de hombres ilustres, como Felipe Carrillo Puerto, Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas y Víctor Cervera Pacheco. De ese tamaño histórico es su legado. Es momento de rendirle culto a nuestra historia

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