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TZUCACAB Y SUS INGENIOS AZUCAREROS

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Por Miguel A. Güémez Pineda

Tzucacab fue uno de los municipios más prósperos del estado de Yucatán, sus tierras fértiles alojaron durante más de 100 años a tres ingenios azucareros: Catmis, Kakalná y Thul, cuyo inicio de producción puede ubicarse hacia 1825, cuando se concesionan a foráneos las tierras públicas fértiles del partido de Oxkutzcab, Ticul y Tekax para el cultivo de caña de azúcar.

La producción de estos ingenios se vio afectada por la guerra de castas iniciada en 1847 que, hasta cierto punto, fue provocada por la expansión de la agroindustria azucarera y la explotación desmedida de la fuerza de trabajo indígena.

En Catmis existían dos tipos de trabajadores azucareros: los de planta, que vivían en el pueblo: cañeros, trabajadores del ingenio, ejidatarios, jornaleros y personal administrativo, entre otros; y los eventuales, que llegaban mayormente de poblaciones cercanas a cortar caña y a conducir plataformas. Durante las zafras vivían en galeras construidas para tal fin. Algunos empresarios trajeron de Cuba peones expertos en el cultivo y corte de la caña.

Los ingenios de Kakalná y Catmis surtían en ese entonces las necesidades de consumo de azúcar del estado y el saldo se enviaba a otros estados de la República. Se dice que en el año de 1937 en Kakalná había más de 1,500 obreros que molían 800 toneladas de caña cada 24 horas.

En las dos primeras décadas del siglo XX desaparecieron en Yucatán casi todas las haciendas azucareras con sus trapiches. Solo subsistieron los ingenios de Kakalná, que cierra definitivamente en 1965, y Catmis, en 1968, cuando es declarado en quiebra, en parte por los malos manejos, corrupción de los funcionarios y baja producción de caña.

El paro del ingenio de Catmis dejó cesantes a los trabajadores de planta y los eventuales, quienes trataron de ocuparse como jornaleros en los cultivos de Santa Rosa, a 12 km de Catmis y 27 de Tzucacab, que llevaba a cabo el Banco Agrario y donde se recibía un salario de 15 pesos diarios por ocho horas de trabajo. A esta unidad agrícola acudían tanto hombres como mujeres y se sembraba tomate, chile y pepino, entre otros productos. Otros trabajadores se fueron al ingenio La Joya en Campeche.

Por su parte, el ingenio de Kakalná, que dista 5 kilómetros de Tzucacab y cuyos mejores años productivos fueron de 1930 hasta los años sesenta, se fue paulatinamente declarando en quiebra.

En su apogeo, Kakalná llegó a producir 1,500 toneladas de azúcar por zafra y los obreros ganaban 2.55 pesos por 12 horas diarias y un fogonero hasta 18 pesos por día.

El paulatino incremento de la ganadería en el municipio de Tzucacab –donde se hallan los terrenos de Catmis– se logró con el detrimento de la siembra de caña. En los 70 y parte de los 80 la actividad ganadera en la zona constituía la principal actividad económica.

En la actualidad en estas tierras del sur ya no queda más que viejas chimeneas, edificios con techos desplomados, recuerdo de las fábricas de azúcar y alcohol.

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