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UN SEXENIO MUY VIOLENTO…

Ha sido un sexenio muy violento. No hay como ocultarlo, se milite en la derecha, se simpatice con la izquierda, se éste ajeno a cualquier filia y fobia política.

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Por Noé Zavaleta 

Ha sido un sexenio muy violento. No hay como ocultarlo, se milite en la derecha, se simpatice con la izquierda, se éste ajeno a cualquier filia y fobia política, el baño de sangre en México ha abarcado desde Tijuana, Baja California hasta Chetumal, Quintana Roo. En lo que va del actual sexenio de la Cuarta Transformación -con corte al último día de diciembre del 2023-, han ocurrido en México 220 mil, 929 homicidios. 

Se han abierto más de 410 mil carpetas de investigación por narcomenudeo en nuestro país y cada día -en promedio- 55 personas son asesinadas con arma de fuego en alguno de los 32 estados del país. El infierno en nuestro país, sobre todo en estados como Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Quintana Roo, Zacatecas, Jalisco, Ciudad de México, Nayarit, Coahuila, por mencionar solo algunos estados.

Es tan evidente la anarquía que priva en decenas de municipios de México, que hace unos días, el Máximo Comandante de las Fuerzas Armadas, Andrés Manuel López Obrador salió a admitir -cómo acostumbra, en su conferencia mañanera- que, en lo que resta de su sexenio, «ya no hay tiempo, para resolver el tema de violencia». 

Lo dijo con resignación, también con cinismo, con un poco de sorna y de plano con un poco de alivio, pues dijo, que corresponderá a su sucesor-sucesora, continuar con el proyecto de «transformación» y seguir atendiendo el baño de sangre que sacude desde hace tres sexenios a nuestro país, y que hasta ahora, ningún mandatario, ni la Secretaría de Marína, ni de la Defensa Nacional han encontrado la varita mágica para resolverlo o al menos disminuirlo a índices decorosos.

Actualmente países como Estados Unidos, España, Canadá, Inglaterra mantienen sendas alertas de viaje, para sus connacionales, en aras de tomar precauciones extremas para viajar a nuestro país, en el peor de los casos, evitar a toda costa asistir a municipios secuestrados por la delincuencia organizada.

Mientras se teclean estás líneas, se reiteró, el contundente fracaso de la política de «abrazos, no balazos», desmembrados en la semana que recién concluyó en Tuxpan, al norte de Veracruz; ejecutados e incinerados más de diez personas en una zona marginal de Cancún. «Ajustes de cuentas», excusaron autoridades locales de jarochilandia y del caribe, ambos gobiernos emanados de Morena. Un completo «toque de queda» en el otrora turístico, Taxco, Guerrero y una completa anarquía en varias regiones de Chiapas.

En todos estos casos, la huella innegable del crimen organizado, dícese del Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Cártel del Noreste o estás extrañas escisiones de grupos independientes que pactan con mafias locales y pelean «la plaza» a sus otrora patrones. 

En este sexenio violento, en 57 meses transcurridos de la actual administración federal, han ocurrido más de 4 mil, 400 homicidios. Cifras oficiales, tanto de los homicidios, como de asesinatos con arma de fuego, denuncias por narcomenudeo y feminicidios, extraídas, tomadas al calce del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), una plataforma que también ha anotado -con cifras de las Fiscalías estatales- más de 2 millones, 300 mil robos.

Y es que aunque desde el púlpito presidencial se diga que se tienen «otros datos», que es la prensa corrupta y la «la mafia del poder» quienes quieren sembrar un escenario que no existe en México. La realidad estampa de frente al discurso presidencial, el mismo SESNSP registra, del primer día del sexenio al último día del 2023 -y con casi un año más por transcurrir- un total de 

 89 mil, 372 personas han sido asesinadas con armas de fuego en lo que va de la actual administración federal. En homicidios dolosos, con arma blanca e imprudenciales, el país ya suma 200 mil, 101 homicidios en lo que va del primero de diciembre del 2018 al último día de junio del 2023, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En resumen, ha sido un sexenio violento.

Está misma plataforma ilustra, que en México, cada 24 horas, 52.3 personas son asesinadas con armas de fuego y de manera violenta. Grupo Sol realizó una exhaustiva revisión de las cifras que entregan las distintas Fiscalías del país al Sistema Nacional de Seguridad Pública para generar un diagnóstico de cómo anda la incidencia delictiva y la inseguridad en nuestro país, 98 mil, 252 civiles han sido asesinados con arma de fuego.

Y aunque se invite a medio gabinete a las conferencias mañaneras, aunque se lleven «aplaudidores» disfrazados de periodistas, aunque la necedad presidencial sea contraría a la realidad y se digan que van bajando los homicidios. Los hechos son los hechos, la materia prima de un periodista, la noticia, es tan cruda, como real. Un ejemplo, el 2023 cerró con 18 mil, 50 asesinatos con arma de fuego en nuestro país, a un ritmo de 49 asesinatos por día, una diferencia casi nula comparada con los 55 asesinatos por día si tomamos en cuenta todo el sexenio.

Y desglosemos más, para que luego no digan que «tenemos otros datos»: mil, 593 homicidios con arma de fuego en enero: y bajó a mil, 547 en marzo; pero en mayo subió a mil, 615. Las células del crimen organizado no respetan los algoritmos y matemáticas de la violencia, mucho menos de las de los «otros datos». Diciembre, por decir lo menos, cerró con mil, 427, las células del Cártel de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación, en modo «Papá Noel», que asesinaron un poco menos, de lo que es su costumbre. 

Y de estás cifras, fuera quedan los miles de desaparecidos por año, los cientos de osamentas y restos humanos hallados mes con mes en fosas clandestinas, en patios de casa de seguridad, embolsados y enterrados en predios ejidales. Los miles de N.I. (Los No Identificados que se agrupan por cientos en los distintos Servicios Médicos Forenses del País».

Lo dicho al principio, ha sido un sexenio violencia. Pasamos del «abrazos, no balazos», al ya se “acabaron las masacres” y hoy, que el sexenio ya ve la luz al final del túnel, no queda otra, más que admitir, que «ya no va a dar tiempo, para resolver el tema de la violencia». 

Tendrá que ser su sucesora, o sucesor, quien venga a «querer tomar el toro por los cuernos» o de plano, a «inventarse» un nuevo discurso presidencial, o en su defecto, otros pretextos.

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