NarcotráficoReportajes Especiales

VIOLENCIA, DESOLACIÓN Y MUERTE

  • Ciudad Juárez se convirtió en la ciudad más violenta del mundo. En tres años hubo 7 mil muertos, entre ellos 190 policías; 10 mil huérfanos, 250 mil habitantes de esa demarcación emigraron como consecuencia de la misma; fueron cerrados unos 10 mil negocios, se perdieron unos 130 mil empleos, fueron abandonadas unas 25 mil viviendas.
  • Además de la ineficacia del gobernador José Reyes Baeza y de la colusión de muchos alcaldes con el crimen, se sumaba el hecho de que las policías de la entidad se convirtieron en verdaderos brazos armados de los cárteles.
  • Días después de que César Duarte Jáquez tomó posesión como gobernador, el crimen organizado le dio la bienvenida, a su más puro estilo: Fueron ejecutados dos familiares suyos, entre ellos, Mario Humberto Medina, su sobrino.

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla

(Primera de cinco partes)

Ciudad de México.- Si alguna duda quedaba de los presuntos nexos de Murguía con el narcotráfico, estos se confirmaron al término de su gestión, con los resultados en materia de seguridad: Ciudad Juárez se convirtió en la ciudad más violenta del mundo. En tres años hubo 7 mil muertos, entre ellos 190 policías; 10 mil huérfanos, 250 mil habitantes de esa demarcación emigraron como consecuencia de la misma; fueron cerrados unos 10 mil negocios, se perdieron unos 130 mil empleos, fueron abandonadas unas 25 mil viviendas. Además, el Cártel de Juárez tenía un mercado seguro en el consumo de drogas: Había 80 mil adictos a todo tipo de sustancias.

El narcotráfico lo controlaba todo. Era más que evidente que había influido en el proceso electoral que llevó a la gubernatura a César Duarte. Un claro ejemplo es que hombres armados, presuntamente sicarios, se mantuvieron resguardando el municipio de Batopilas –donde el priista Leonel David Vega ganó la elección en forma aprestada y por ello se iba a impugnar el resultado–para impedir que el abanderado del PANJesús Limón, acudiera ante las autoridades electorales a presentar su denuncia por las irregularidades en la contienda.

En el año 2010, cuando terminaba el sexenio de José Reyes Baeza, el escenario de violencia en Chihuahua era de miedo. Tan solo en Ciudad Juárez, al término de la administración del entonces alcalde José Reyes Ferriz, se contabilizaban unos siete mil muertos en ese territorio. Al gobernador saliente le recriminaban por todas partes que fue un obstáculo para frenar la lucha contra el narcotráfico en el Estado. Y a pesar de que los munícipes le solicitaban que pidiera ayuda a la Federación para detener la ola de violencia, Reyes Baeza se oponía bajo el argumento de que los alcaldes de otros partidos pretendían utilizar el combate a la delincuencia como bandera política.

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