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Z-40: EL SAÑA Y SUS RITUALES DE MUERTE

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  • Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40, es el único Z que no proviene del Ejército: se formó como lavador de autos en el cártel del Golfo y fue reclutado directamente por Osiel Cárdenas Guillén a finales de los años noventa.
  • Fue uno de los jefes de Los Zetas más sanguinarios, según su historia: solía descuartizar a sus víctimas, quemarlas vivas y se afirma que en algunos casos les extraía el corazón para comérselo a pedazos.
  • Además, era (o es) adorador de la Santa Muerte, protectora de Los Zetas, pues solía realizar rituales con restos humanos.

Ricardo Ravelo/ La Opinión de México/ Sol Quintana Roo/ Sol Yucatán/ Sol Campeche/ Sol Chiapas/ Sol Belice/ La Opinión de Puebla/La Opinión de Tabasco

Tamaulipas.- Considerado más violento y sanguinario de Heriberto Lazcano, único miembro de Los Zetas que no es de extracción militar, Miguel Ángel Treviño Morales escaló alto en los peldaños del cártel del Golfo gracias a dos cualidades trascendentes: su dominio del idioma inglés y su lealtad a Osiel Cárdenas, quien lo encumbró en el mundo criminal.

Treviño Morales, conocido dentro de Los Zetas como el Z-40, no tuvo una formación militar, como el resto de sus compañeros, pues su escuela fue haberse formado como Policía Judicial y trabajó adscrito a la ciudad de Matamoros y Nuevo Laredo, plazas que más tarde defendería como narcotraficante.

El Z-40 nació el 18 de noviembre de 1973 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y desde muy joven se dedicó al robo de autos; más tarde se metió al contrabando y así llegó al tráfico de drogas, al cártel del Golfo y luego a Los Zetas, donde llegó a ser el jefe de un ala de ese grupo criminal cuando se dividieron en 2005 debido a las luchas de poder internas.

Su historia, a diferencia del resto de Los Zetas, es distinta. Ese hombre fue escalando todas las estructuras y puestos en el narcotráfico para llegar a ser el líder de la organización. Incluso, llegó a rivalizar con el fundador de Los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano, por el control del grupo criminal.

En el momento de su captura, Treviño Morales era considerado tanto por las autoridades mexicanas como por la DEA como un hombre violento y sanguinario, amante del sadismo.

Y es que Treviño se había ganado esa fama cuando estuvo al frente de la plaza de Nuevo Laredo. Ahí él encomendó no permitir el ingreso del cártel de Sinaloa, por lo que se convirtió en un hombre sádico.

Las historias alrededor del famoso Z-40 señalan que puso de moda, entre otras prácticas de muerte, la decapitación de sus víctimas. Esta forma de sadismo la había aprendido de los “kaibiles”, desertores del Ejército de Guatemala, que formaron parte de Los Zetas a principios de este siglo.

También se cuenta que Treviño Morales solía descuartizar a sus rivales. Los hacía pedazos, trituraba sus huesos, piernas, brazos; les sacaba el corazón a los enemigos y, según algunos testimonios, se lo comía.

Y no podía faltar el culto a la Santa Muerte, una de las más veneradas por Los Zetas, a quienes les entregaban a sus víctimas y pedían que los espíritus cuidaran a la organización criminal. Se habla, incluso, hasta de prácticas satánicas.

El Z-40 tiene un rancho en Parás, Nuevo León, que durante mucho tiempo le sirvió de refugio.

Ahí ciaba venado cola blanca. En una ocasión el caporal del predio le dijo que tenía problemas con un empleado de otro rancho cercano. El Z-40 escuchó con atención. En el siguiente encuentro que tuvieron, Treviño Morales le preguntó a su empleado qué había pasado con el vecino, si ya se habían calmado los problemas.

El caporal le respondió que hacía varios días que no sabía nada de esa persona y que para él era mejor que así fuera, que lo que menos quería eran problemas.

Treviño le entregó un costal y le dijo: el problema está resuelto, ya no te preocupes. Y en ese momento el caporal abrió el costal y encontró a su vecino hecho cachitos. Había sido secuestrado por el Z-40 y ordenó que lo descuartizaran.

SUS INICIOS

A diferencia del resto de Los Zetas, quienes se formaron en el Ejército y luego se pasaron al cártel del Golfo, Treviño Morales comenzó en el cártel del Golfo lavando automóviles.

Su primer ejemplo o arquetipo criminal fue su hermano mayor, Juan Francisco Treviño –mejor conocido como “Kiko Ozuna” –quien traficaba con drogas hacia Estados Unidos. Pero su carrera criminal se detuvo. Fue aprehendido por las autoridades estadunidenses y lo sentenciaron a 22 años de cárcel por tráfico de drogas. En ese tiempo, Miguel Ángel Treviño Morales tenía 19 años.

Este personaje del crimen proviene de una familia numerosa. Tiene 13 hermanos y, según sus datos biográfico, solo su madre le sobrevive. Tiene 74 años.

Desde niño, sus padres y hermanos vivieron durante años en Dallas, Texas. Se asegura que fue entonces cuando logró conectarse con la banda de Los Texas, dedicada al robo de automóviles, venta de droga y enlace con el cártel del Golfo. En los años noventa, ese grupo criminal era uno de los más violentos que operaba en Tamaulipas.

De sus hermanos, solo Omar Treviño –actualmente preso en Estados Unidos bajo cargos de lavado de dinero mediante la compra de caballos de carrera –fue el único que se metió al negocio de las drogas.

A pesar de que Treviño Morales, como ya se dijo, no hizo una carrera militar, quien lo reclutó en el cártel del Golfo fue Osiel Cárdenas Guillén, quien había tomado el mando de la organización en 1996, tras la caída de Juan García Ábrego.

Entonces Treviño fungía como mensajero del cártel. Pero como hablaba inglés, le sirvió a Osiel Cárdenas para llevar a cabo sus comunicaciones con sus clientes y socios en Estados Unidos.

Ligado a Los Texas, que era una pandilla ligada al cártel del Golfo, Treviño Morales comenzó a cobrar derecho de piso en Nuevo Laredo, su plaza, a las organizaciones criminales que buscaban traficar sus mercancías por ese punto.

Tras ver su crecimiento, Osiel Cárdenas decidió ponerlo al servicio de su hermano Ezequiel Cárdenas, conocido como “El Tony Tormenta”, luego de que fue nombrado como uno de los principales sicarios de la organización.

Luego, cuando Los Zetas se consolidaron como brazo armado del cártel del Golfo, Treviño Morales fue asignado para que se pusiera a las órdenes de Heriberto Lazcano, el jefe de Los Zetas. De esta forma, Treviño se convirtió en uno de los principales alumnos de El Lazca”, pues pudo conocer de cerca no solo el desarrollo del grupo criminal, sino sus formas de operación, su logística y su diseño estructural.

Todo este proceso duró de 1996 a 2003, el tiempo que permaneció Osiel Cárdenas al frente del cártel del Golfo, ya que posteriormente vinieron los reacomodos.

Treviño Morales toma distancia del cártel del Golfo a partir de 2005, cuando decidió asociarse con los hermanos Beltrán Leyva. Se separa de Los Zetas comandados por Heriberto Lazcano y él mismo crea su propio grupo Zeta, con lo que el grupo criminal terminó dividido.

Esto trajo como consecuencia que surgieran disputas y que los territorios que controlaban también fueran divididos. Esta guerra por el poder desató una lucha a muerte que duró varios años y cuyo epicentro fue el norte del país, principalmente los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y La Comarca Lagunera.

En su etapa de esplendor, el ala criminal que encabezaba Treviño Morales hasta el año 2013 tenía presencia en catorce estados del país.

Muchos de los miembros reclutados eran jóvenes de distintos puntos de la República, incluso ce Centroamérica, que eran detectados por el grupo criminal e invitados a sumarse al cártel.

Tras el presunto asesinato de Heriberto Lazcano, en 2013, muchos de Los Zetas que lo seguían se sumaron al grupo encabezado por Miguel Ángel Treviño Morales. Esto se desprende de los informes que en su momento dio a conocer la DEA al dar seguimiento al grupo criminal.

LA CAPTURA

El Z-40 se movía en camionetas todoterreno por los caminos de terracería de Nuevo León y Coahuila. Siempre iba acompañado de sus hombres, todos armados, y con exorbitantes sumas de dinero.

El gobierno ya lo tenía en la mira. Le atribuían ser el autor de las matanzas que azotaban el norte del país, incontrolable, la violencia del narcotráfico.

La madrugada del lunes 15 de julio de 2013, elementos de la Armada de México detuvieron a Miguel Ángel Treviño Morales en los límites de Nuevo León y Coahuila. En ese momento, el Z-40 contaba con siete órdenes de aprehensión. Además, estaba implicado en doce averiguaciones previas.

Entre otros casos, se le atribuyó la matanza de 265 migrantes de San Fernando, Tamaulipas.

El día que lo aprehendieron viajaba en una camioneta Pick-Up. Iba acompañado de dos personas y llevaban consigo dos millones de dólares, ocho armas largas y unos 500 cartuchos de diversos calibres.

El Z-40 actualmente está preso en el penal de La Palma. Su historia criminal lo coloca como uno de los capos más sádicos del crimen organizado nacional e internacional.