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SENEGAL: RUTA CRUCIAL PARA EL TRÁFICO DE COCAÍNA ENTRE SUDAMÉRICA Y EUROPA

InicioHoy EscribeSENEGAL: RUTA CRUCIAL PARA EL TRÁFICO DE COCAÍNA ENTRE SUDAMÉRICA Y EUROPA

***Posee los más grandes campos de cultivo de cannabis

*“Volet (éxtasis o cristal)”, la droga más consumida entre los senegaleses

* “Kush”, otra droga sintética de nitazenos, causante de miles de muertes

***Maestros del Corán, involucrados en trata y explotación de alumnos

JOSÉ SÁNCHEZ LÓPEZ

Tras los encantos de Senegal, como el Monumento al Renacimiento Africano, una estatua de bronce de 49 metros de altura en Dakar; el Lago Rosa, de 3 kilómetros y color único en el mundo o la Isla de Gorée, conocida como la Isla de Los Esclavos, símbolo de la esclavitud por la trata, se esconde un punto fundamental y decisivo para el narcotráfico de cocaína entre Sudamérica y Europa, a través de rutas marítimas, tanto para el transporte de mercancías en contenedores como para el transporte terrestre.

Senegal está convertido en un país de rutas costeras y terrestres, desde donde países vecinos, como Guinea-Bissau y Sierra Leona, caracterizados por una supervisión deficiente, canalizan la cocaína hacia el puerto de Dakar, que cuenta con un importante volumen de tráfico y conexiones con Europa, lo que lo convierte en un destino atractivo para los narcotraficantes.

Los sectores que manejan grandes cantidades de efectivo, como el inmobiliario y el de la construcción, son vulnerables al blanqueo de capitales ilícitos, especialmente en ciudades costeras y regiones dependientes del efectivo como Tambacounda.

En Senegal el consumo local de cannabis es legal, pero la mayor parte del se trafica a países vecinos como Guinea, Gambia y Malí. Las redes de tráfico externas y la demanda local siguen configurando la dinámica del mercado.

En cuanto a las drogas sintéticas, el consumo de tramadol se ha disparado en Kédougou, impulsado por el suministro procedente de Guinea y Malí, y facilitado por redes criminales en las que las mujeres guineanas desempeñan un importante papel.

En Dakar, una droga sintética conocida localmente como Volet –que las autoridades creen que es una forma de éxtasis o cristal–, es ampliamente consumida entre los jóvenes, especialmente en locales nocturnos, con redes criminales dominadas por senegaleses y gambianos.

La aparición del “Kush”, una droga sintética compuesta de cannabinoides sintéticos o nitazenos (potentes opioides sintéticos), se ha vinculado a miles de muertes en Sierra Leona, Liberia, Gambia y Guinea, desde el año 2023.

REDES CRIMINALES

Los criminales tienen una fuerte presencia en Senegal, operando en diversos sectores ilícitos, dedicados a la trata de personas, el contrabando de medicamentos falsificados, la tala ilegal, los delitos contra la fauna silvestre y el narcotráfico, colaborando con redes transnacionales.

Las redes locales de delitos contra la fauna silvestre, actúan principalmente como facilitadoras del transporte para cazadores furtivos extranjeros, además de que algunas facciones de antiguos movimientos separatistas operan como grupos criminales poco organizados, en el narcotráfico y delitos contra la flora y la fauna.

Los agentes estatales, entre los que se incluyen funcionarios de aduanas y control fronterizo, lejos de cumplir con su deber, son facilitadores del crimen organizado. Se aprovechan de sus cargos para permitir el tránsito ilícito de mercancías, como cocaína y productos falsificados.

Se ha denunciado que funcionarios de salud desvían medicamentos a vendedores ambulantes involucrados en este tráfico, mientras que los agentes de aduanas también están implicados, aceptando sobornos para falsificar documentos y realizando patrullajes con escasa o nula supervisión.

Ciudadanos de África Occidental se dedican a la minería ilegal de oro y al contrabando en Kédougou, mientras que agentes chinos participan en delitos contra la vida silvestre, en particular la pesca ilegal y el tráfico de marfil, minería ilegal y trata de personas, incluyendo la explotación sexual y el trabajo forzoso a bordo de buques pesqueros.

TRATA Y TRÁFICO DE PERSONAS

Senegal se ha convertido en un importante centro de tránsito y origen del tráfico de personas en África Occidental, impulsado por la grave crisis económica, el desempleo y la inestabilidad política.

La explotación infantil mediante la mendicidad y el trabajo forzado es frecuente, y la explotación sexual de mujeres nigerianas va en aumento, especialmente en zonas mineras como Kédougou.

Las mujeres son víctimas de trata con frecuencia para explotación sexual en las inmediaciones de zonas turísticas, sobre todo en Mbour, mientras que los niños trabajan en minas artesanales, coaccionados mediante la servidumbre por deudas y la confiscación de sus documentos de identidad.

Los maestros de escuelas coránicas, instituciones educativas tradicionales islámicas dedicadas a la enseñanza y memorización del Corán, también se han visto ampliamente implicados en casos de mendicidad forzada que involucran a niños de Senegal y Guinea-Bissau.

Las normas culturales, la corrupción y los agentes extranjeros contribuyen a la explotación dentro de Senegal, incluyendo el trabajo forzado en barcos pesqueros que navegan bajo bandera senegalesa. Los niños son reclutados para llevarlos a Europa o el norte de África, solo para ser obligados a realizar trabajos forzados.

La migración irregular desde Senegal a Europa, especialmente a través de la peligrosa ruta atlántica, aumentó desde 2020 y experimentó un repunte a principios de 2023. Las redes de tráfico que operan en la ruta marítima hacia las Islas Canarias están cada vez más organizadas y son transnacionales, colaborando frecuentemente con grupos de países vecinos.

Estas redes suelen recibir pagos por adelantado en efectivo, pero también utilizan sistemas financieros informales. Las ganancias del tráfico se blanquean mediante inversiones inmobiliarias, agencias de viajes y negocios locales.

TRÁFICO DE ARMAS

El tráfico de armas en Senegal no se concentra en un solo punto, sino que se distribuye principalmente en zonas fronterizas y regiones con actividades económicas informales o conflictos latentes. Según el Índice de Delincuencia Organizada de África, las áreas con mayor incidencia son: Kédougou es uno de los focos principales debido a la minería de oro. Tanto mineros locales como compradores malienses utilizan armas automáticas y de fabricación casera para autodefensa, las cuales suelen ingresar desde Mali a través del río Faleme.

Casamance ha sido históricamente un punto crítico debido al conflicto separatista de larga duración y aunque ha habido procesos recientes de entrega de armas por parte de rebeldes, las fronteras con Gambia y Guinea-Bissau siguen siendo zonas de tránsito de armamento y bandidaje.

Madina Gounas se identifica como un centro logístico para el tráfico, facilitando la entrada de armas procedentes de Guinea-Bissau y Guinea y Saint Louis.

Touba, como centro religioso y comercial de gran importancia, también registra una circulación significativa de armas en sus mercados informales.

FLORA Y FAUNA

Senegal se ha convertido en una fuente y punto de tránsito de madera ilegal, especialmente palo de rosa, debido a la alta demanda de los fabricantes de muebles chinos. El tráfico se concentra en torno a Casamance, Tambacounda y, en menor medida, al Parque Nacional Niokolo-Koba.

El palo de rosa suele introducirse de contrabando en Gambia y Malí antes de llegar a China, en violación a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres y pese a que las autoridades informan de una disminución de la tala ilegal, persiste una actividad significativa, impulsada por la minería artesanal, la construcción y la necesidad de combustible para cocinar de la población local.

La corrupción entre los funcionarios estatales y las autoridades locales facilita el mercado ilícito mediante concesiones comerciales favorables y permisos fraudulentos, y las ganancias se blanquean a través de los sistemas financieros internacionales.

Los delitos contra la fauna silvestre, en particular la caza furtiva dentro de los parques protegidos, sigue siendo frecuente, entre las principales actividades ilícitas figuran el tráfico de especies protegidas y productos de la fauna silvestre, como dientes de león, pieles de cocodrilo y leopardo, y marfil.

Las redes criminales involucran a intermediarios locales que trabajan con delincuentes extranjeros de Guinea, Malí y Mauritania, además de que Senegal también funciona como centro de tránsito para loros grises procedentes de África Central y exportados desde capitales de África Occidental.

Por otra parte, el sesgo político en la cobertura informativa y las restricciones a la libertad de prensa son evidentes y si bien los abusos contra periodistas son relativamente pocos, el personal de los medios de comunicación sufren intimidación y amenazas legales al abordar temas delicados, en particular la corrupción.

Una ley controvertida introdujo penas de prisión por difamación y difusión de contenido, que el gobierno considere perjudicial para la moral pública o que desacredite a las instituciones.

A principios de 2026, la libertad de prensa enfrenta un deterioro, con detenciones y acoso judicial a periodistas bajo cargos de difamación y difusión de noticias falsas.

El Artículo 444 del Código Penal establece penas de uno a tres años de cárcel y multas para quien difame y exponga a una persona al desprecio o odio público. Si la difamación se realiza públicamente o a través de medios de comunicación, la condena puede duplicarse.

El Artículo 255 (a menudo aplicado junto con la difamación) castiga la difusión de información falsa que pueda causar desobediencia a las leyes o desacreditar instituciones, con penas de uno a tres años de prisión y multas.